Davos 2016: la cuarta revolución industrial

Se lleva a cabo en Suiza la reunión Davos 2016 con la participación de más de 2,500 líderes del mundo, los cuales estarán afrontando los retos que impone la cuarta revolución industrial a toda la humanidad.
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Entre los cientos de paneles de expertos me llamó la atención el conformado por Melinda Gates, Jonas Prising, Justin Trudeau, Sheryl Sandberg, Zhang Xin y Lyse Doucet, en el que se escucharon interesantes ideas de cómo enfrentar el tema de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, en especial el de nivelación de salarios y el de construir novedosas formas de trabajar. En la animada conversación recordaron la famosa respuesta que pronunció el señor Trudeau cuando le preguntaron por qué quiso tener al menos el 50 % de mujeres en su gabinete. Sus palabras fueron sencillas: “Porque estamos en el año 2015”.

Con esta frase, el joven funcionario canadiense mostraba su convencimiento en la teoría que señala la mayoría de las investigaciones de escuelas de negocios: que para tener éxito y asegurar la sostenibilidad de países y empresas, se necesitan equipos excepcionales formados por personas de ambos géneros que sean talentosas, sobre todo por la urgente necesidad de navegar en la cuarta revolución industrial.

Los expertos señalan que, de este fenómeno global, lo único de lo que se tiene certeza es de que se trata de los albores de una nueva era que combina innovación, cultura, humanismo y tecnología.

Parecería que lo que se dice en Davos 2016 coincide con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en especial con el punto de equidad de género. Cada vez se escucha mayor sintonía por alcanzar el reto de incrementar la representación de las mujeres en los niveles más altos de las organizaciones productivas y del estado, a través de iniciativas claves de liderazgo y de foros de discusión, los cuales ayudarían a desarrollar las líderes que asegurar un mejor futuro para las actuales y próximas generaciones.

Esto significa promover una cultura de meritocracia, en la cual el candidato o la candidata mejor calificado (a) y más exitoso (a) continúe siendo la primera opción para llenar las posiciones vacantes, creando igualdad de oportunidades para ambos sexos, sin favorecer a un sexo sobre el otro.

Se vuelve crucial entonces impulsar una cultura de corresponsabilidad entre hombres y mujeres, en la que se acentúe la importancia y necesidad de contar con las dos visiones para edificar una empresa, una sociedad y una familia más humanas. Lo ideal es construir una sociedad y una empresa con madre y una familia con padre.

Nuria Chinchilla, autora del libro “La ambición femenina”, cree que tras las jornadas eternas se esconde uno de los mayores problemas para el avance de las mujeres. Para ella, “la solución transcurre por una transformación radical de la percepción de que si uno no ocupa su silla hasta suficientemente tarde, no está trabajando”. Chinchilla demuestra con los estudios realizados para elaborar su libro “que cada vez son más los hombres que exigen, como aspecto a valorar en su trabajo incluso por encima del sueldo, que el horario les permita volver pronto a casa. Eso significa que, de aquí a unos años, puede que queden pocos jefes dispuestos a alargar el día, porque prefieren trabajar mucho a estar en casa con sus hijos”. ¡Bienvenida la cuarta revolución industrial!

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