De 1955

En el Diario Oficial n.º 69 Tomo 167 del 18 de abril de 1955 se publicó la Ley Orgánica del Servicio Estadístico, ley que dio vida a la Dirección General de Estadística y Censos como organismo dependiente del Ministerio de Economía.

Enlace copiado
Sandra de Barraza

Sandra de Barraza

Enlace copiado

A esa dirección le dieron cuatro funciones. Destaco dos: La de planear, recolectar, compilar y publicar continuamente estadísticas demográficas, culturales, judiciales, políticas, de construcciones, de transporte y vías de comunicación, agropecuarias, industriales, de comercio interior y exterior y de costo de vida. Y la de planear, levantar y publicar periódicamente censos de población, edificios y vivienda; agropecuario, industrial y comercial. Los legisladores advirtieron la posibilidad de ampliar los campos y establecieron tiempos para cada uno.

Los temas son clave para el desarrollo. La responsabilidad en una sola institución, con recursos humanos y tecnologías apropiadas, aseguraba consistencia, calidad y comparabilidad. La ley asigna a esta dirección la tarea de normar y establecer métodos para el desarrollo de estadísticas aplicables a todos los organismos del Estado. Y el ajuste parecía obligatorio.

En 65 años la estructura de la administración pública se ha modificado y la responsabilidad de la Dirección General de Estadística y Censos se ha diluido y con esto, el presupuesto se ha dispersado. El Ministerio de Agricultura y Ganadería produce estadísticas. El Banco Central de Reserva produce estadísticas. El Ministerio de Educación produce estadísticas. El Ministerio de Salud produce estadísticas. Otros más producen estadísticas para reflejar la realidad o para obligar a reflejarse en las estadísticas.

En 65 años quedó en el olvido uno de los considerandos fundamentales de esa ley que quiso superar la "gran dispersión de trabajos estadísticos creando una sola oficina que dicte normas sobre métodos y sistemas técnicos y que, al mismo tiempo, planifique, coordine, elabore, publique y distribuya estadísticas adecuadamente". Por esta dispersión, que afecta la consistencia y la comparabilidad, desde hace 3 décadas escucho la necesidad de convertir a esa dirección en un instituto especializado con autonomía. ¿Posible? Basta voluntad política para integrar todos los recursos dispersos.

Anunciaron censos por $42 millones. La cifra no asusta si se tiene conocimiento, conciencia y claridad de la utilidad que tienen para evaluar la eficiencia y efectividad del Estado. No asusta si hay compromiso con efectividad y eficiencia en el uso de recursos públicos. No asusta si hay compromiso con la democracia representativa. No asusta si hay compromiso con la transparencia y la probidad.

Las decisiones sobre política y recursos públicos tienen como referente datos demográficos.

¿Cuántos somos? ¿Dónde estamos? ¿Qué estructura de edad se tiene? ¿Cuántos hombres y cuántas mujeres? ¿Qué hacen? Estas y otras preguntas son indispensables para perfilar y evaluar políticas públicas. Con la estructura de edad que reflejó el Censo de 2007, el bono demográfico y la inseguridad que prevalece, mi hipótesis es que muchas escuelas están quedándose vacías. ¿Hay más espacios y docentes de los que se necesitan? ¿Se compran más uniformes y útiles escolares de los que se necesitan? Y las medicinas, ¿se compran en monto correspondiente a la estructura de edad de la localidad? ¿Consideran la particular morbilidad?

La inversión pública necesita información censal en actividades económicas relevantes. Los censos agropecuario e industrial son importantes. ¿Qué se produce? ¿Qué insumos son básicos? ¿Se producen localmente? ¿Se importan? ¿Cuánta gente lo produce? ¿Cuánto empleo genera? La red de comunicación, transporte y energía ¿satisfacen la demanda y proyección de la demanda? Preguntas como estas son fundamentales para planificar inversiones públicas estratégicas.

En El Salvador se valora poco la información estadística. Y cuando se produce, se desconoce. Recordemos la reacción de los diputados cuando conocieron que la población de nuestro país es menor de lo que se suponía. La representación de los departamentos bajaba en uno o dos diputados. Desconocieron la validez del censo poblacional y, demostrando ignorancia intencionada, adujeron que el censo no es ley de la República.

El Salvador trabaja sin información y cuando existe y no conviene se esconde. Se levantó información agropecuaria que nunca vio luz pública. ¿Por qué? ¿Coincidían los paquetes agrícolas con el número de agricultores? No hay censo de transporte. Si se hace, seguramente tendríamos inmensas sorpresas.

Tags:

  • censos
  • desarrollo
  • recursos públicos
  • inversión
  • información estadística

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines