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De hijos suyos (no) podernos llamar

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Carlos Alfaro Rivas

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No pueden llamarse hijos de nuestra Patria tanto político que ha metido mano en la bolsa del pueblo; menos aún, los que andan campantes y sonantes, dándose la gran vida.

No representan al azul y blanco (ni al Torogoz, ni a la flor de izote) los que negocian con las maras, ni los que se montan al macho sin experiencia alguna y claro, como el zapato les queda grande, dejan quebradas 2 alcaldías y, ¿quién sabe?, un país.

De hijo suyo no puede llamarse aquel con afán perverso para que le rindan culto, literalmente se hinquen ante su persona, alérgico a la oposición y a la crítica.

Mucho menos aquel que, por puro capricho, modifica el diseño original (1823) de nuestro escudo patrio, rodeándolo de estrellas, simplemente para dejar su huella.

De hijo suyo no se puede llamar Nayib Bukele, por el golpe tan bajo que le va dando a nuestra República: la violación a nuestro sistema pluralista, de pesos y contrapesos, que tanta sangre nos ha costado. "Zu, Zi, Zu" le chifla la lorita Pepita.

¿Cómo se le ocurre invadir, rodeado de gorilas, nuestro poder legislativo como Pedro por la casa que no le corresponde? ¡Ayyyyy! Cómo duele el horroroso flashback de nuestro pasado reciente.

Invade al estilo Adolf Hitler, y se sienta en la silla de mayor jerarquía, a la par de un ladilla. Su patrón (el tío Sam) le ordena que la "chilee" y nadie se imaginaría que el invasor dizque oraría; también hizo el mate el ladilla.

"Llévense esta silla, apesta a azufre" exclamó su propietario en un meme. Otros dicen que a guaro; otros que a frijol procesado; pero, huela a lo que huela, no podía dejar de mezclarse nuestro folclor con la política. ¡Es que es lindo El Salvador! Sentimos, y decimos, los que de hijos suyos podernos llamar.

¿Y de ay presidente? ¿Por qué pasearte en tu luna de miel? ¿Por qué ponerte al nivel de Ortega y Maduro? ¿Por qué, culpa de un capricho de domingo, frenaste y ahuyentaste tanta inversión? ¿Desplomaste el valor de nuestros bonos? ¿Mosqueaste a Mr. Fitch? Si hasta dicen que van a cancelar el mundial de surf. ¿Quién va a pagar los cuartos vacíos de nuestros hoteles? Mejor te hubieras quedado tuiteando, con Johnson pescando, o con Layla jugando.

Pero no. Al ex palo de hule a jugar PlayStation, en carne y hueso, como dictador y cherada de Dios, ante tus chafas, tus cuilios, tus chaneques, tus masas enardecidas y los ojos del mundo entero; qué ahuevada.

Tiro por la culata. Gracias, Nayib, por quitarte la piel de oveja, justo 1 año antes de elecciones. Culpa de tu puesta en escena, olvidate de tu plan macabro de conquistar la asamblea. Ya viste que a la fuerza no furuló, y tampoco furulará en las urnas.

Cuando de defender nuestra Patria se trata –en este caso del ejecutivo que busca usurpar el legislativo (y seguro el judicial), todos, no importa de qué ideología o partido, tenemos que rechazar el odioso poder, y actuar contra el choque de ruin deslealtad. Los únicos requisitos son amar El Salvador, tener DUI, y el 28/2/21 salir a votar.

¿Verdad que no querés que Layla crezca en un país con tanto odio, miseria y las vulgaridades de Walter Araujo, poseído por Satanás? ¿Verdad que no querés que se te peguen ladillas, como el que se quedó con la apestosa silla? Mirá cómo terminó Funes, solito y prófugo, como Sigfridito.

Entonces, te exijo: 1) dejés de ver House of Cards; 2) te olvidés de jugar Play, en carne y hueso; 3) echés riata para recuperar la confianza y encender el motor de El Salvador; y 4) darle chance al diálogo, a la humildad, a la honestidad, a la verdad y, sobre todo, a la democracia y la Paz que tanto nos están costando.

De la Paz, en la dicha suprema / Siempre noble soñó El Salvador / Fue obtenerla su eterno problema / Conservarla es su gloria mayor.

¡Viva El Salvador!, se escucha desde el patio.

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