De la “Justicia Universal” y el coronel Montano...

El coronel Inocente Orlando Montano Morales, exviceministro de Seguridad Pública de El Salvador, 1989 a 1992, fue extraditado a España, país que lo reclama por el asesinato de seis sacerdotes jesuitas, una empleada y su hija, ocurrido en noviembre de 1989 en el campus de la UCA en San Salvador. Extrañamente, la resolución de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos en contra del coronel Montano fue por terrorismo, crimen por el cual fue extraditado ya que Estados Unidos no reconoce los crímenes de lesa humanidad, precisamente para proteger a sus militares en el ejercicio de sus funciones.

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Carlos G. Romero / Ingeniero MBA, Msc

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Según partes interesadas, es hoy en Madrid que por fin habrá un juicio con garantías procesales ya que la Audiencia Nacional de España consideró que el juicio en El Salvador, al principio de los años noventa, fue un fraude. Las críticas contra el sistema de justicia de nuestro querido El Salvador han sido fuertes, denigrantes, y con ese desagradable tono de ¡y qué más se puede esperar de un país tercermundista!

Es ofensivo escuchar “intelectuales” salvadoreños de origen español poner en alto la justicia española como ejemplar –cuando la evidencia sugiere diferente. La Guerra Civil española provocó la muerte de 6,832 religiosos: 13 obispos, 4,184 sacerdotes, 2,365 religiosos, 283 religiosas, según Montero Moreno. Una guerra tan violenta que no se ha podido determinar el verdadero número de muertos entre la población general. Se estima que 500,000 combatientes y civiles fueron asesinados durante la guerra. Todo intento de esclarecer los hechos con intención de penalizar a los culpables ha sido bloqueado, hasta el punto de acusar al respetado juez Baltasar Garzón de prevaricato... el famoso juez se perdió en el olvido.

La justicia en nuestro querido El Salvador es débil, en España sí hay justicia, nos dicen, permítanme relatarles una breve historia: “Con 90 años, protegida del frío con un abrigo de piel y una bufanda de lana, de pie sobre una profunda fosa abierta, una mujer murmura: ‘Mi padre’, al ver un esqueleto desenterrado en el fondo. Ascensión Mendieta es hija de Timoteo Mendieta, sindicalista fusilado en 1939, en los meses posteriores a la Guerra Civil española, enterrado en una fosa común. Su tumba fue la primera en ser desenterrada a petición de la jueza argentina María Servini, en una demanda, en virtud al principio de justicia universal, que busca la reparación a las víctimas y sus familiares por crímenes cometidos durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco”. ¡Una jueza argentina! España tiene Ley de Amnistía, el Pacto del olvido, la Ley de Memoria Histórica; rechazaron tajantemente la creación de una comisión de la verdad, eliminaron la financiación estatal de las exhumaciones de las víctimas, una investigación sobre los crímenes del franquismo abierta en 2008 simplemente se esfumó; solo María Servini, una juez argentina, ha logrado algo. ¿Justicia Universal? Juzgue por sí mismo, mi estimado lector.

Claro que tenemos problemas, hay que mejorar nuestras instituciones, pero no siempre la grama del vecino es más verde que la propia. Mary Carmen Aponte, exembajadora de Estados Unidos, siempre decía: “Son problemas de los salvadoreños y los salvadoreños tienen que resolverlos”. ¿Más claro? ¡Imposible!

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