De la polarización a la esperanza (2 de 3)

Los conceptos de izquierda política o derecha política trascienden lo electoral, abarcan también lo económico e ideológico, instituciones y estructuras que, sin estar abocadas directamente a los procesos electorales, se identifican con una de las dos posiciones e intervienen con su pensamiento y su poder económico para propiciar que la conducción del Estado quede en manos de quienes representan sus intereses.
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De la polarización a la esperanza (2 de 3)

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<p>[email protected]&nbsp;</p><p>Ni ARENA es toda la derecha salvadoreña, ni el FMLN toda la izquierda. Parafraseando conceptos gratos a la izquierda política “revolucionaria” (hoy tradicional), ambos partidos son la “vanguardia” de sus respectivos posicionamientos, el instrumento para asumir el control del Gobierno y del Estado, controlando no solo el Poder Ejecutivo, sino también el Judicial y el Legislativo.</p><p>1. La derecha electoral o partidaria.</p><p>ARENA se identifica, aun desde el punto de vista del observador imparcial, como máximo representante de la derecha salvadoreña electoral. Junto a él han estado siempre partidos de antigua y no muy sana estirpe, el PCN (hoy CN) y el PDC (hoy PES), que, pese a sus esfuerzos por distanciarse de ARENA, participaron de la gestión gubernamental de este y han sufrido el desgaste de veinte años de gobierno errático. </p><p>Pese a las diferencias, su actuar presente es similar: retoman banderas que han sido consideradas patrimonio de la izquierda. ARENA alza reivindicaciones, como la separación de poderes, las candidaturas no partidarias y el respeto a la constitución, abandonadas o por lo menos pospuestas por la izquierda del FMLN; y los partidos CN y PES, más pragmáticos y con el oportunismo político que les caracteriza, se pliegan a los lineamientos y el actuar del partido en el gobierno.</p><p>Esta fisura de la derecha salvadoreña, aunque no es de fondo, ideológica o programática, muestra una derecha debilitada sobre la cual pende el fantasma de Nicaragua (si recordamos, el Dr. Calderón Sol propugnó vanamente la unidad de la derecha nicaragüense en contra del actual presidente Ortega).</p><p>2. La derecha económica e ideológica.</p><p>La derecha política contiene instituciones y organizaciones cívicas que, sin ser específicamente electorales, propugnan y defienden el liberalismo, el libre mercado, por consiguiente, y el predominio del capital sobre el trabajo: algunas universidades públicas, FUSADES, la ANEP e iglesias, como el Tabernáculo Bautista Amigos de Israel, que, con base, este último, en una interpretación casi fundamentalista de la Biblia, conculcan la humildad y la pobreza no como una virtud cristiana unida a la solidaridad y la atención de las necesidades de los más pobres, sino como factor de sumisión ante los gobiernos derechistas.</p><p>3. La “otra” derecha.</p><p>Desde su surgimiento, GANA se muestra como una nueva derecha, humanizada o social. Lo cual la llevó en las recién pasadas elecciones a erigirse en la tercera fuerza electoral, sin haber debilitado significativamente el caudal de votos de ARENA. </p><p>Sí lo ha afectado en cuanto al apoyo del gran capital, que, a partir de la escisión, también ha develado diferencias en cuanto a las características del proyecto neoliberal a apoyar. Si una fuga de capitales ha habido en el país, es de ARENA hacia GANA.</p><p>Tampoco el partido GANA las tiene todas con él. No ha construido identidad propia, centra sus posibilidades en la “virtual” candidatura del expresidente Tony Saca y no ha propuesto, hasta hoy, un programa que muestre que es “otra” derecha, y no solo otra posibilidad para que la misma derecha retome el ejercicio del gobierno central.</p><p>¿Puede esta derecha política, sumergida en un tremedal de contradicciones y divisiones, ser la alternativa que El Salvador necesita? Y la izquierda, ¿podría serlo?</p><p>&nbsp;</p>

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