De los Acuerdos de Paz a los Acuerdos de Desarrollo

Una nueva etapa de la historia del país debe ahora comenzar, con una nueva visión y estrategia compartida para la transformación y el desarrollo de El Salvador
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Los Acuerdos de Paz de El Salvador fueron de los más exitosos en la historia de las guerras civiles del siglo XX. La visita del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, 23 años después, conmemora dichos acuerdos fundacionales de la democracia con los salvadoreños y la comunidad internacional, y respalda el camino emprendido por el gobierno del presidente Sánchez Cerén y diversos sectores nacionales, para lograr nuevos acuerdos que viabilicen la superación de la crisis estructural de seguridad y la postración económica-social que tienen entrampado al país.

Poco tiempo después de los Acuerdos, miembros de la comunidad internacional declararon prematuramente a El Salvador “una historia exitosa...”. El Acuerdo descuidó temas pendientes de seguridad, y no incorporó temas claves económicos y sociales que superaran las viejas y nuevas raíces de la violencia y le dieran bases de sustentación a la transformación económico-social y a la paz.

A tres años de su implementación, el mediador, Álvaro de Soto, que representó al secretario general en el proceso de negociación, afirmó: “Sería prematuro etiquetar a El Salvador una historia exitosa, mientras no se traten y corrijan los problemas concernientes a los programas de reintegración y a la Policía. La implementación y otros obstáculos persisten. Las distorsiones que todavía marcan a la PNC refleja la renuncia en ciertos círculos al concepto de la desmilitarización de la seguridad pública...”. Un estudio comisionado por el PNUD-El Salvador agregó: “Si la paz se mantendrá depende ahora, más que nunca, de la naturaleza de las políticas sociales y económicas que el gobierno salvadoreño implemente...”.

Si bien se mantuvo la paz entre los antiguos combatientes integrados a la vida cívica y política, la violencia y los asesinatos se incrementaron en los años siguientes, gestándose progresivamente una guerra de nuevo tipo, con el crecimiento de las pandillas cada vez más vinculadas al crimen organizado. Con Honduras y Guatemala, El Salvador comparte internacionalmente los mayores niveles de criminalidad y extorsiones, con control o influencia decisiva de las pandillas en 30 % del territorio nacional, con números de muertos de esta guerra que ya se aproximan a los de aquella.

Respecto al crecimiento económico, el estudio del PNUD advertía: “La nueva perspectiva elaborada aquí, basada tanto en la teoría contemporánea del crecimiento y en nuevos estudios empíricos hechos alrededor del mundo, sugiere que el crecimiento económico sostenido es de hecho improbable en condiciones de profunda y empeorada desigualdad social. Aún más, la desproporcionada privatización y liberalización de la economía en reacción a la previa intervención del Estado en la economía es vista como potencialmente dañina al bienestar de la mayoría pobre, reduciendo en lugar de aumentar los prospectos para el crecimiento de largo plazo”.

La prolongada crisis de seguridad, y el limitado crecimiento económico con alto endeudamiento público, por ahora insostenible, en un pequeño país sin recursos, dividido y confrontado, con tantas carencias y rezagos, ha creado la percepción de que estamos entrampados y sin futuro.

La paz democrática y la reconstrucción de posguerra finalizaron hace tiempo, mientras dos alternancias políticas en el Gobierno, la crisis de seguridad y la prolongada postración económico-social cerraron un prolongado ciclo político y económico-social. Una nueva etapa de la historia del país debe ahora comenzar con una nueva visión y estrategia compartida para la transformación y el desarrollo de El Salvador.

En sus primeros siete meses y medio de gobierno, el presidente de la República ha impulsado el diálogo en el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia con diversos sectores nacionales, con el apoyo de la comunidad internacional. Se propone ahora hacer lo mismo en Educación y en empleo productivo, impulsando un diálogo que esperamos conduzca a Acuerdos de Desarrollo. Producción, educación y seguridad son, precisamente, las principales prioridades del Plan Quinquenal de Desarrollo del Gobierno presentado esta semana. El acuerdo de diálogo firmado la semana pasada por todos los partidos políticos, con el apoyo de la OEA y el PNUD, sobre los problemas del país, coincidiendo todos que es una nueva etapa de búsqueda de consensos, en un buen paso en la misma dirección. (Continuará).

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