De los Acuerdos de Paz a los Acuerdos de Desarrollo (VIII)

El considerable aumento del gasto social y de las remesas familiares, frente a un PIB estancado, explicaría la disminución de la desigualdad del ingreso de 2009 a 2013 en El Salvador, la menor en Centroamérica.
Enlace copiado
De los Acuerdos de Paz a los Acuerdos de Desarrollo (VIII)

De los Acuerdos de Paz a los Acuerdos de Desarrollo (VIII)

De los Acuerdos de Paz a los Acuerdos de Desarrollo (VIII)

De los Acuerdos de Paz a los Acuerdos de Desarrollo (VIII)

Enlace copiado
En los últimos 6 años El Salvador aumentó 54.4 % el gasto social, de $1,398.8 en 2008 a $2,160.5 en 2014, del 6.5 % al 8.6 % del PIB, situándose por arriba de Guatemala (7.4 %) y Panamá (7.8 %), y por debajo de Nicaragua (10.5 %) y Costa Rica (13.4 %). En 2009 en que el PIB nominal cayó 3.6 % por los efectos de la crisis económico-financiera internacional, creciendo en los siguientes años a un promedio menor de 1 % en términos reales, el gasto social aumentó 17.5 %, con un incremento promedio anual en el período del 16.3 % y un aumento promedio de las remesas familiares de 5.7 % (2011-2014). El considerable aumento del gasto social y de las remesas familiares, frente a un PIB estancado, explicaría la disminución de la desigualdad del ingreso de 2009 a 2013, la menor de Centroamérica.

En efecto, la distribución del ingreso comenzó a mejorar en 2006, y aún mas de 2009 a 2013, coincidiendo con el período de menor crecimiento económico de la posguerra. El índice de Gini, que mide dicha distribución, descendió de niveles del 0.56 en 2001, a 0.46 en 2006, y a un índice menor del 0.42 en 2012-2013, el menor de Centroamérica, aún menor que en Costa Rica. Pero El Salvador ocupa el penúltimo lugar de gasto social en el presupuesto general, solo arriba de Honduras (42 %) y muy por debajo de Nicaragua (57 %), en primer lugar.

En cuanto a la educación, los jóvenes de hoy tienen un nivel educativo mayor que los adultos, concluyendo la educación primaria más del 85 %, con alfabetización del 97.1 %, educación básica del 24.7 %, y bachillerato del 23.4 %. El problema principal son los pocos que han cursado algún año de educación superior (técnica o universitaria), 9.7 %. Solo el 14 % de los trabajadores ocupados tiene 13 años de estudios o más, mientras el 11 % no tiene ninguno, y el resto (75 %) tiene entre uno y 12 años, con 21 % de los jóvenes entre 16 y 25 años que no estudian ni trabajan¹.

Pero los aumentos salariales solo son posibles a partir de 13 y más años de estudios aprobados, progresivos por cada año adicional. El 28.7 % de los ocupados tiene una remuneración menor a la línea nacional de pobreza: 29.1 % de los hombres, 28 % de las mujeres, 42.13 % en el área rural y 21.14 % en el área urbana².

El problema principal no es solo el bajo nivel que han cursado algún año de educación superior (técnica o universitaria), sino que entre los que han cursado entre uno y doce años de educación, la calidad de la educación escolar es deficiente, con promedio bajos en la PAES: 5.81 en el sector privado, 5.12 en el sector público, 5,23 en mujeres, 5.37 en hombres, 4.85 en el sector rural y 5.35 en el sector urbano. De aquí la importancia de reducir la deserción escolar en la secundaria, asegurar que la educación sea pertinente y de calidad, y mejorar su articulación con el mundo del trabajo.

En cuanto a la protección social, los trabajadores que cotizan en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) son solo la cuarta parte del total, y de estos solo el 47 % está cubierto, 76 % en el sector formal y 12 % en el informal. El porcentaje de trabajadores sin atención médica de su trabajo es del 68.6 %, frente al 42.9 % de promedio en Centroamérica, solo superado por Guatemala.

La situación de las pensiones en el país es extremadamente precaria, destacándose que³: 1. Siete de cada diez trabajadores no ahorran para su pensión, solo 29.4 % cotiza al Sistema de Ahorro para Pensiones (SAP). 2. De los que cotizan, solo uno de cada tres lo hace de manera continua, porque los frecuentes cambios de trabajo formales a informales crean brechas en sus contribuciones. 3. Muchas personas que piensan que recibirán una pensión de retiro no cumplen con el requisito de haber cotizado un mínimo de 25 años. 4. Los trabajadores valoran más recibir servicios de salud que contar con un plan de ahorro para el retiro, estando las mujeres dispuestas a cotizar un mayor monto que los hombres, tanto en salud como en pensiones. 5. En 2013, una de cada tres personas despedidas por necesidades de la empresa en el sector formal no recibió beneficios de indemnización4. Menos del 10 % de los trabajadores cotiza de manera continua.

A pesar de los avances, sigue siendo precaria la situación social de El Salvador.

*******

1. FUSADES, Lissette Calderón, “Reflexiones sobre los jóvenes y sus oportunidades en el mercado laboral”, septiembre de 2013

2. DIGESTYC

3. BID, Observatorio de Protección Social, BID

4. BID, Factor trabajo, “Cinco nuevas revelaciones sobre la seguridad social en El Salvador”, Observatorio de Protección Social

Tags:

  • remesas
  • gasto social
  • pensiones
  • isss

Lee también

Comentarios

Newsletter