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De sociópatas, adictos y candidatos

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José Miguel Fortín Magaña / Médico psiquiatra

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Cada vez que por agotamiento y porque he decidido ya no escribir más sobre la escoria política, estoy a punto de empezar a hablar sobre cosas trascendentales, como el medioambiente, la solución a la violencia en el país; o poner el dedo en la llaga sobre la falta de idoneidad aparente en la elección de la Corte; aparece algo tan inaudito, que me resulta imposible no comentarlo. Un candidato a la presidencia del país, Bukele, primero se inventó un fraude (recurso típico de quienes tienden a perder popularidad en las encuestas); y luego llamó a sus turbas a atropellar los derechos de los trabajadores del Tribunal Supremo Electoral, quienes violentando la propiedad privada junto con un desquiciado cabecilla de sus "nuevas ideas" vociferaron y amenazaron a toda la institucionalidad del país, mientras el pseudo mesías, que ahora se cree la reencarnación del rey David, aplaudía desde su Twitter la "manifestación pacífica" de sus hordas.

Ojalá esos hubieran sido los únicos desmanes del falso líder, pero recientemente, acaso bajo los efectos de alguna sustancia extraña que cause confusión o por el mero producto del odio que destila, mandó un audio en donde insulta a sus adversarios políticos y luego lo remata en otra publicación desde su cuenta en donde les vuelve a insultar. ¿Qué clase de patán es este que pretende llegar a la presidencia? ¿Se trata de un muchacho malcriado que responde a otro, cuando algo le disgusta; o es algo más grave? Hablando honestamente y sin apasionamientos, ¿no se hace necesario practicarle el "antidoping" a quien juega a sentarse en la silla presidencial pero es capaz de tales arrebatos y cambios del humor?

Francamente, todo lo anterior me hace confirmar el diagnóstico de sociopatía: Ya no hay duda, este tipo es un sujeto capaz de todo y que no guarda remordimiento por nada.

Este sujeto no solo es falso en su imagen corporal, con pelo implantado y barba con betún, sino esencialmente en su alma, negando su fe (ser musulmán no es lo criticable, sino negar sus creencias), rehusando demostrar que está libre de drogas y de una patología psiquiátrica (simplemente porque no puede hacerlo), pero sobre todo mostrándose como el antipolítico, cuando es exactamente todo lo contrario.

Acostumbrado a sacar de contexto las palabras de sus adversarios y a colocarlas distorsionadas en sus periódicos piratas, el padre del cinismo y de los troles, quebrador de alcaldías y falsificador de obras, al verse descubierto como lo que es, empieza a girar su estrategia y hoy ya no importa si este es el mismísimo satanás, un adicto de brazos flacos por el uso crónico de la cocaína o un acomplejado cualquiera; ni siquiera importa cuáles son sus ideas, ni hacia dónde habrá de encarrilar al país en caso de ganar. Lo único que importa, dice el pseudo rey David, el falso Mahdi, es que voten por él, porque debe llegar al Poder a como dé lugar; y si pierde, la única posibilidad que él encontrará (tanta es su soberbia) es que hubo fraude.

Conforme los días pasan y llegamos a la recta final por la carrera a la presidencia, iremos viendo de qué fibra están hechos los candidatos. Hoy nos queda claro que la materia del de "GANA" es muy pobre, lleno de vacíos y de odios que poco podrán contribuir al futuro de nuestra nación.

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