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De trasplantes y otros órganos

Permítanme hoy hablar de un tema totalmente distinto del que usualmente abordo, pero que resulta necesario y urgente tratar, porque salva o condena vidas; y que requiere de una legislación Ad hoc, con leyes paralelas que regulen el tráfico y aparición de otros delitos. Me refiero al trasplante de órganos.

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José Miguel Fortín Magaña / Médico psiquiatra

José Miguel Fortín Magaña / Médico psiquiatra

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El Salvador es un país que entre muchas otras cosas se distingue por una inmensa cantidad de leyes, algunas inacabadas al punto de no contar con las sanciones retributivas, lo que las hace inaplicables o letra muerta; y otras que contradicen la misma Constitución en su esencia, lo que en un verdadero Estado de derecho, haría que la Sala Constitucional interviniera; pero claro, en nuestra tierra –se me olvidaba– hasta hoy no hemos tenido una, por la ineptitud de la Asamblea Legislativa (o mejor dicho, la de algunos diputados traidores al mandato del Pueblo, que se resistieron a nombrar a los mejores magistrados porque siempre requirieron que estos fueran serviles genuflexos para que cuidaran sus corruptas componendas).

El Salvador es pues un país que adolece de una enfermedad que pudiéramos llamar "legislitis crónica", cuyo síntoma además de la producción continua de leyes es la ineficiencia para cumplirlas; pero el más grave de los signos es que en aquellos puntos en donde sí se requiere un cuerpo doctrinal claro y contundente, nos tomamos años discutiendo entre comisiones y subcomisiones, para volver luego a discutir que no hemos agotado todavía el tema y que por tanto, debemos volverlo a pasar a una comisión especializada. ¡Lástima que Cantinflas murió sin conocer a esa pléyade de políticos de las viejas y las nuevas ideas!, porque hubiera reescrito sus películas y hubiera situado alguna acá, en nuestro terruño.

Pero dije que no hablaría de política y ya empecé a hacerlo, aunque como todo, el tema de los trasplantes también requiere del concurso de los buenos legisladores, de los honestos (que los hay) porque ese es uno de los casos que por importante, no debe dormir entre las múltiples comisiones y por el contrario es necesario –y acaso urgente– que empiece a tratarse para adecuar la ley delante de la posibilidad de trasplantes de órganos de los cadáveres hacia los seres humanos que los requieran, entendiendo que el concurso de instituciones como el Colegio Médico de El Salvador sería de gran relevancia por el aporte que pudiera brindar, así como universidades de reconocido prestigio y que ya hayan empezado a trabajar en el ordenamiento legal para establecer bancos de tejidos, como la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Dr. José Matías Delgado, entre otras.

Es importante comprender alrededor de esto, que hay mucha mitología popular sobre el tráfico de órganos, acaso influida por historias macabras que se cuentan por internet, en donde se narra cómo algún trasnochado amaneció sin riñón en la tina del baño de un hotel, lo que médicamente es imposible; o el tráfico de niños para el robo de órganos, algo que desafortunadamente sí es real, pero que ya está ocurriendo y no se relaciona con la legislación o puesta en marcha de los programas para trasplantes desde cadáveres, cuestión que por el contrario tendría una disminución en la mortalidad de quienes padecen enfermedades crónicas y, hay que decirlo, es aceptado doctrinalmente por la Iglesia.

Ojalá nuestros legisladores (y sé que varios ya están trabajando en ello) se pongan de acuerdo en estos puntos e igual que yo, alguna vez dejen la política y hablen de otras cosas, que como esta, son igualmente trascendentes.

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  • trasplante de órganos
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  • Universidad Dr. José Matías Delgado

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