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Debilidades de la economía salvadoreña

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Keynes indicó que los problemas en las sociedades modernas son el empleo y los ingresos, teniendo como causa básicamente a la reducida demanda global, es decir a los reducidos niveles de crecimiento del consumo, la inversión, el gasto público y la capacidad exportadora de los países. A la base de esta problemática se identifica a las debilidades de los sistemas tributarios, pues estos se configuran como elementos explicativos para estimular la economía, y por consiguiente, para estimular la demanda global.

El debate permanente en sociedades con dificultades económicas como el caso de nuestro país se refiere a encontrar respuestas consistentes en términos teóricos y empíricos a las preguntas: ¿Por qué no crecen las economías pequeñas como la salvadoreña? ¿Por qué otras economías de similar tamaño económico y/o de tamaño intermedio han experimentado mejores desempeños como es el caso de los países de Centroamérica?

El crecimiento económico de las economías emergentes, particularmente las que se les denomina BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), y otros países denominados “países recientemente industrializados” que han alcanzado niveles de PIB por habitante similares a los países desarrollados, se observa que tienen a la base de su política económica y de sus planes de mediano y largo plazo mejores niveles de inversión pública y privada, cifra que vienen duplicando en materia de inversión con respecto a los países centroamericanos. Es decir su demanda global es dinamizada a partir de los crecientes volúmenes de inversión.

Por tanto, se puede advertir que uno de los componentes de la demanda global por excelencia para incidir en la reactivación de la economía de nuestro país es la inversión privada y pública. Pero, ¿por qué no se le da la importancia que se debiera? ¿Por qué tanto desencuentro entre la clase política? ¿O no tienen en su programa de trabajo los partidos políticos la premisa que para mejorar el bienestar de los empresarios y trabajadores se deba procurar de más producción para que se dinamice el empleo, se tengan mayores niveles de ingresos para que de manera inmediata se mejore la inversión pública y privada en el país?

La base informativa a nivel de las estadísticas oficiales se mantiene encendida con “luces rojas” desde hace tiempo ya que los niveles de estas dos variables, inversión pública y la privada, de la economía salvadoreña con respecto a la región, no son las suficientes para incrementar la inversión pública global.

Los resultados no dejan de ser preocupantes. Por ejemplo, las cifras oficiales que se presentan en relación con la inversión pública ejecutada durante el año 2017 fue del 2.7 % del PIB, cifra similar al promedio histórico de los últimos 25 años y que probablemente esta es una de las causas fundamentales del pobre desempeño económico nacional. También, cuando se revisa el desempeño de la inversión privada, esta presenta un promedio de 13.0 % a lo largo del tiempo. Los economistas de cualquier escuela económica indicarían que estos pobres desempeños de la inversión en general son la base explicativa del pobre crecimiento económico que viene arrastrando la economía salvadoreña. ¿Qué podemos hacer para que esto efectivamente cambie? Sin duda alguna los hacedores de política económica deberían revisar esto y ponerse de acuerdo con planes de mediano plazo, en donde el presupuesto de inversión pública fuese de carácter plurianual, por lo que es vital vincular las finanzas públicas con el desarrollo del país.

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