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Decidir candidaturas es mucho más que nombrar candidatos

Así las cosas, estamos hoy a las puertas de 2014, y la primera pregunta es: ¿Habrá una nueva alternancia? Aunque no es la única pregunta que flota en el aire cargado de inquietudes y sobresaltos partidarios.
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Decidir candidaturas es mucho más que nombrar candidatos

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<p>[email protected]&nbsp;</p><p>Estamos en plena decisión de candidaturas presidenciales. Como hemos venido viendo a lo largo de la posguerra, en las cuatro campañas de ese tipo que se han sucedido desde 1994, los tiempos de salida de candidatos se anticipan cada vez más. Es natural y curioso al mismo tiempo. Natural, porque la competencia democrática se vuelve cada vez más apremiante en todo sentido, y eso dispara ansiedades; curioso, porque las campañas tienden a hacerse cada vez menos presenciales y más virtuales. Antes, para el caso, los mítines populares eran el centro de la propaganda; hoy, ese centro se está trasladando a las redes sociales. El impacto y la evaluación de las personalidades propuestas como candidaturas tienen hoy dimensiones multifacéticas, que nadie puede ignorar. Y además hay un fenómeno en crecimiento: la participación de la juventud.</p><p>Si seguimos el curso de las cuatro elecciones presidenciales pasadas y de la que viene, en lo que ya se está viendo y en lo que se atisba, percibimos las diferencias entre todas ellas. En la del 94, que fue la primera vez en que el FMLN participó, hubo que ir a una segunda vuelta: el FMLN, recién estrenado como partido en competencia, puso de candidato a alguien que provenía del mundo político, no del guerrillero: Rubén Ignacio Zamora. En 1999, con el FMLN más fortalecido, la tentación de postular un comandante se impuso, y así la alternancia se dilató. Llegó 2004, y el FMLN se unció aún más a su tentación y candidateó a su principal figura histórica: Schafik. No era elegible, y no por condiciones personales del candidato, sino porque el electorado quiere que los políticos compitan como lo que son hoy, no como lo que fueron en el pasado. </p><p>Así llegamos a 2009. ARENA, 20 años después, yerra flagrantemente en su propuesta y el FMLN se decide a presentar una opción diferente, con un candidato ajeno a sus filas. El resultado era previsible: ganó el FMLN, pero con un triunfo muy peculiar. Alternancia a medias. Así las cosas, estamos hoy a las puertas de 2014, y la primera pregunta es: ¿Habrá una nueva alternancia? Aunque no es la única pregunta que flota en el aire cargado de inquietudes y sobresaltos partidarios. Uno de los efectos de la derrota de ARENA en 2004 fue la creación de un nuevo partido, GANA, formado originalmente por disidentes. </p><p>Y otra de las incógnitas del momento es si GANA postulará al ex Presidente Tony Saca, con lo cual se daría una prueba adicional, pues hasta la fecha ningún ex Presidente se ha reelegido. </p><p>Todo lo anterior forma un mosaico lleno de figuras en movimiento, y que tiene como trasfondo un juego de luces y contraluces. Por otra parte, los partidos políticos principales, que ya son tradicionales porque llevan buen tiempo en primera línea y según todos los indicios disponibles ahí se mantendrán en el futuro abierto, enfrentan una tarea selectiva compleja, en especial porque sus decisiones de candidaturas presidenciales están íntimamente vinculadas con los equilibrios interiores de poder. Hay que recordar que nuestros partidos son organizaciones, no instituciones, y, por consiguiente, el poder se ejerce internamente en forma mucho más cercana al viejo autoritarismo que a los nuevos imperativos democráticos. Esto le agrega gran carga emocional al sistema partidario en su conjunto, con los efectos perturbadores que están a la vista.</p><p>En el escenario, ya pareciera haber decisiones tomadas sobre candidaturas, aunque aún no oficializadas, con mayor o menor evidencia. En el FMLN ya está claro quién es el designado: Salvador Sánchez Cerén, miembro de la Comandancia General histórica y actual Vicepresidente. En ARENA, todo indica hasta el momento que la balanza se inclina hacia Norman Quijano, actual alcalde de San Salvador, aunque no se descarta algún sorpresivo. Y en GANA, el candidato no podría ser otro que Tony Saca. Falta que ver cómo se moverán las piezas en el tablero, durante la campaña y ya en las elecciones mismas, sobre todo si hay una segunda vuelta. En todo caso, las elecciones que se avecinan, y su extendida campaña previa, serán sin duda bastante diferentes a todas las anteriores. Nuestro laboratorio de aprendizaje democrático continúa, pues, muy activo.</p><p>Decíamos en el título de esta columna que decidir candidaturas es mucho más que nombrar candidatos; y es que decidir candidaturas implica pronunciarse no sólo por la apuesta electoral en sí, sino ir revelando visiones respecto a las formas y los contenidos de lo que vendrá en el próximo quinquenio, con vistas hacia los siguientes. El presidencialismo absorbente y restrictivo ya no puede lo que antes podía. Hoy la realidad va tomando creciente protagonismo en todos los órdenes, y a ese movimiento envolvente nadie escapa. </p><p>&nbsp;</p>

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