Lo más visto

Más de Opinión

Déficit fiscal y deuda pública (III)

Enlace copiado
Rafael Rodríguez Loucel

Rafael Rodríguez Loucel

Enlace copiado

Se ha descrito con detalle e información estadística disponible, la problemática fiscal del país y todo apunta a que se hace necesario un ajuste de cuentas significativo, absoluto y relativo con respecto al PIB, para subsanar la cuantía negativa y acumulada del déficit fiscal y la deuda pública.

A manera de conclusiones, resulta urgente entonces lograr en el futuro inmediato un sistema que conlleve la trasparencia, el combate a la corrupción, una mayor participación ciudadana y una rendición de cuentas para lograr eficacia en la recaudación de impuestos y en la reducción del gasto. Lo anterior es tan importante como el potencial que conlleva el simple incremento de las tasas. De igual manera habrá que evitar trampas de austeridad que atentan contra la eficacia en la asignación y el desarrollo socio económico que pretende lograrse. Hay que reducir el gasto sin que afecte áreas claves del desarrollo social.

Se requiere una auditoría fiscal para garantizar efectividad y calidad del gasto. Se trata de una vigilancia y una evaluación permanente del destino final del gasto. Incremento en las tasas impositivas conllevan un costo social impredecible. Ese costo se vuelve efectivamente mayor si no se imponen prácticas que eviten intermediaciones y/o desviaciones que encarecen el gasto aprobado originalmente. Una vez se haya decidido el incremento de las tasas impositivas hay que cuidar el destino del gasto.

Un diálogo pendiente en El Salvador o el agotamiento de la agenda al menos, es el de la transparencia en la conducción de los bienes y servicios públicos. En países de mayor desarrollo el ciudadano es un vigilante del buen uso de los servicios públicos. La denuncia existe para evitar el indebido uso del bien público. El nulo involucramiento se refleja en tener el menor índice de participación ciudadana en América Latina. El incremento de la impunidad por falta de denuncia incide en el incremento de la corrupción. Fenómeno último, que no solo hay que verlo desde el punto de vista del robo de dinero, sino también del robo de oportunidades a otros ciudadanos.

Mucho se habla del botín de los políticos, del maletín negro; pero qué hace el ciudadano además de criticar. La denuncia, entre otros aspectos, permite medir la participación ciudadana. También podría medirse con el seguimiento al presupuesto desde su elaboración, hasta su liquidación anual. El ciudadano debiese involucrarse más.

Se habla mucho de un pacto fiscal como política de Estado. También se hace un llamado al análisis permanente de la coyuntura económica (esto es lo que se pretende con este artículo). Para la sociedad como un todo, podría ser una forma de incrementar la transparencia y de ensayar la democracia participativa. Lo que importara es el buen manejo de los fondos, la transparencia, la auditoría tributaria y la evaluación continua del gasto.

Hay diversas formas de calificar y evaluar un gobierno a priori y a posteriori, pero lo esencial es cómo el país se encontrará después de un quinquenio. Esta vez es más que necesario el seguimiento y la participación ciudadana: construyendo, aportando y laborando. Construir en lugar de destruir. Es apenas el comienzo y lo que importará es la actitud positiva de todos y cada uno de los ciudadanos. El Salvador se lo merece. La apuesta inicial es: liderazgo, honestidad y capacidad para gobernar.

Tags:

  • PIB
  • déficit fiscal
  • deuda pública
  • combate a la corrupción
  • ciudadano
  • transparencia
  • democracia participativa

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines