Definidos por las divisiones

<p>Si algo pudiera explicar a este país serían las constantes divisiones que hay alrededor de los temas que preocupan a la sociedad. Estamos todos estos millones de salvadoreños en un mismo trozo de tierra pero permanentemente divididos: o por clases sociales, o por ideologías políticas, o por gustos, o por visiones, o por nivel educativo, y hasta por equipos de fútbol que ni pertenecen a la liga local.</p>
Enlace copiado
Enlace copiado
<p>Esto no sería malo si en medio de esas divisiones se gestaran discusiones propositivas, sin descalificar al otro y con un amplio sentido de la tolerancia.</p><p>Pero aquí todo parece estar polarizado y siempre aplica aquello de si no estás conmigo estás contra mí. Quien no piense como yo pienso de inmediato se convierte en mi enemigo y hay que enfrentarlo con cualquier tipo de armas que se me ocurra.</p><p>La reciente confrontación entre la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia no hace más que ejemplificar el asunto.</p><p> Si me lo preguntan, no veo la forma en que la reconciliación alrededor de estas divisiones llegue a estas tierras, pero quizá algo podamos hacer si comenzamos a aplicar la tolerancia en nuestros círculos más cercanos.</p><p>Creo que de igual forma necesitaremos echar mano de los líderes de este país. Pero para eso necesitamos que algunos se hagan a un lado y dejen entrar a las nuevas generaciones que traer ideas frescas y que no están contaminados con divisiones del pasado que arrastramos desde la guerra. Otros líderes pueden quedarse, pero necesitan reconvertirse y aprovechar su experiencia para potenciar cambios reales y acciones reales.</p><p>Eso, para hablar de nuestro entorno, pero a gran escala –sin querer sonar pesimista– no creo que exista en el país ninguna figura que pueda funcionar como mediadora o impulsadora de los grandes cambios sociales necesarios en esta sociedad.</p><p>No hay nadie que con su ejemplo y con su trabajo funcione como líder para juntar acciones e instituciones.</p><p>Me pregunto cómo vamos a resolver la pobreza, la marginalidad, cómo vamos a reducir los índices de delincuencia, cómo mejoramos la inversión.</p><p>Para eso hace falta gente auténtica y actores auténticos. Y no creo que de momento haya demasiados.</p><p>Detrás de la mayoría de acciones de los reconocidos líderes de este país, sobre todo de los políticos, están intereses claros que dirigen sus movimientos.</p><p>En la Asamblea Legislativa, por ejemplo, todos los nombramientos de funcionarios están marcados por intereses de los partidos políticos. Siempre es cuánto me beneficia o no. Cuánto me conviene. Siempre tiene que ver con si el funcionario a ser elegido va o no a responder a mis intereses.</p><p>Y desde allí en adelante puede usted comenzar a deshojar la flor y encontrar discusiones como las que ocurren hoy por hoy en el país.</p><p>Detrás de este problema que nos ha ocupado por el último mes hay otros intereses en juego. Y a eso van los políticos, a medir si esos intereses están bien resguardados en la Corte Suprema de Justicia. O si estarán bien resguardados en la Corte de Cuentas o de si estarán bien resguardados en la Fiscalía General de la República. No hace falta ser adivino para entender que detrás de todo esto solo privan intereses de unos y otros. Mientras no haya quien se preocupe auténticamente por nosotros como país, estamos condenados a vivir divididos, o mejor dicho, enfrentados.</p>

Tags:

  • opinion
  • editorial

Lee también

Comentarios

Newsletter