Delito de iluminación

El derecho al libre tránsito por las calles de El Salvador tiene nuevas amenazas que se deben superar todos los días.
Enlace copiado
Delito de iluminación

Delito de iluminación

Delito de iluminación

Delito de iluminación

Enlace copiado
 La ola de hechos delincuenciales y las amenazas al derecho al trabajo han crecido desmesuradamente de modo que el enfoque de la seguridad pública tiene otros detonantes que conducen a ignorar muchas cosas de la circulación vehicular de todos.

En el desplazamiento que se realiza sobre el bulevar Monseñor Romero, de occidente a oriente, cerca de la unión con el bulevar de Los Próceres, los automovilistas pueden verse confrontados con una valla publicitaria de enormes proporciones y un poder de iluminación tal, que si la intención es dar un mensaje publicitario este se pierde por la lucha que los automovilistas deben sortear para no perder la orientación del trayecto vehicular y totalmente perturba la vista de los transeúntes.

Inteligencia publicitaria no hay, mensajes importantes para empresas o marcas se pierden, y el hecho de acercarse a dicho tramo vehicular es una violación al derecho peatonal para dirigirse a su destino que genera una enervación de malestar diario, especialmente en horas nocturnas y amaneceres de acercamiento a las actividades profesionales.

Este es un delito de excesiva iluminación que transgrede la convivencia social y que posiblemente de un plumazo alguien neófito en temas de circulación vehicular no entiende, más aún puede hasta gozarlo, considerándose muy liberal o muy moderno en temas de permiso municipal para autorizar semejantes atropellos a la imagen de la ciudad capital, o a la ciudad de Antiguo Cuscatlán si a ellos corresponde tal autorización.

Circular por las carreteras del país tiene igualmente otras contradicciones de iluminación. El parque vehicular del país tiene una condición de control y autorización para circular con una autorización de impuesto anual, pero singularmente no existen controles para sancionar las básicas condiciones de iluminación frontal o posterior de los vehículos. No se trata de exigir solamente derechos para circular libremente con un vehículo, se trata de respetar la iluminación del vehículo que se maneja para ver a otros y que otros le puedan ver en circulación.

La historia que se repite todos los días es una cantidad de vehículos con cuatro llantas que parecen motocicletas por tener solamente un foco al frente para iluminar su recorrido; y paradójicamente lo que más frecuentemente se encuentra es un sinnúmero de automotores que sin ningún “ojo de gato” circulan lentamente por las calles del interior del país.

Debe ser normado y controlado que así como se autoriza la circulación vehicular, también esta autorización puede ser retirada y sancionado el conductor en su licencia, por conducirse sin respetar el derecho de otros conductores a ver la proximidad de un vehículo.

Posiblemente un foco para iluminar la parte posterior de un vehículo solo cueste unos centavos y el tiempo para instalar focos nuevos le pueda llevar unos minutos de su tiempo de descanso, pero una vida de otra persona significa mucho más de responsabilidad colectiva que debe ser normada y controlada por otros, por lo cual la omisión o negligencia requiere que se enarbole la medida de verificación y control vehicular para bien de todos.

Esto es derecho y obligación de todos; así como se demanda que se sancione y se desinstale esa valla publicitaria en el límite territorial de Antiguo Cuscatlán, igualmente se demanda una restricción a los vehículos pésimamente iluminados, ya sea en exceso o en deficiencia.

Tags:

  • libre transito
  • delincuencia
  • trafico
  • vehiculos
  • vallas
  • iluminacion

Lee también

Comentarios

Newsletter