Democracia e intolerancia

Hay una gran diferencia entre mostrar desacuerdo con alguna de las sentencias emitidas por la Sala de lo Constitucional y pedir la destitución de los magistrados que la integran.
Enlace copiado
Democracia e intolerancia

Democracia e intolerancia

Llamado.  Los habitantes instaron a las autoridades de Medio Ambiente y alcaldías para que le pongan atención al deterioro de los manglares en Intipucá y Conchagua, sugiriendo el envío de guardarrecursos y personal técnico para que evalúen las condiciones del bosque y se adopten medidas urgentes.

Llamado. Los habitantes instaron a las autoridades de Medio Ambiente y alcaldías para que le pongan atención al deterioro de los manglares en Intipucá y Conchagua, sugiriendo el envío de guardarrecursos y personal técnico para que evalúen las condiciones del bosque y se adopten medidas urgentes.

Honores.  El acto oficial de nombramiento fue presidido por altas autoridades de la Defensa Nacional.

Honores. El acto oficial de nombramiento fue presidido por altas autoridades de la Defensa Nacional.

Intercambio. A la actividad asistieron propietarios de restaurantes ubicados en la zona costera del país, que llegaron para establecer relaciones directas con los productores y consolidar negocios. El objetivo de las reuniones entre productores y compradores es promocionar y facilitar la participación en ruedas de negocios.

Intercambio. A la actividad asistieron propietarios de restaurantes ubicados en la zona costera del país, que llegaron para establecer relaciones directas con los productores y consolidar negocios. El objetivo de las reuniones entre productores y compradores es promocionar y facilitar la participación en ruedas de negocios.

Democracia e intolerancia

Democracia e intolerancia

Enlace copiado
La primera es parte del ejercicio de la democracia. Un ciudadano externa su opinión sobre determinado tópico, sin que ello conlleve la intención de exhortar a incumplir con los fallos de este órgano del Estado. Eso es normal en las democracias, aún en las imperfectas como la salvadoreña.

Lo que es harina de otro costal es pedir la destitución de cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional porque se les considera un estorbo para determinado proyecto político. Es pura intolerancia contra el que no se somete. La base de la separación del Estado en tres poderes es, precisamente, lograr un equilibrio. Ningún órgano del Estado prima sobre los otros dos. Es cierto que a la Asamblea Legislativa se le conoce como el primer órgano del Estado, pero esto es en función de la elección, territorial, de sus integrantes; es decir, es el poder en donde más representación popular hay, por cuanto son 84 funcionarios electos de manera directa por la población. Con el Ejecutivo, si bien hay elección directa, pues resulta que siempre hay un bando ganador y otro vencedor. Y eso, como en la actual administración, puede ser el resultado por la diferencia de apenas un puñado de miles de votos. La Asamblea, en cambio, tiene representantes de todas las corrientes político-partidarias inscritas y registradas, amén de que son avaladas por el voto directo.

En el caso del Órgano Judicial, son funcionarios de segundo grado, electos con los dos tercios de los votos de los integrantes de la Asamblea Legislativa, con el fin de escoger a los mejores hombres de leyes. No son una extensión de las fracciones legislativas, que es lo que resulta cuando los diputados escogen a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia a partir de cuotas de poder, en función de la cantidad de diputados que tiene cada grupo parlamentario.

Los primeros fallos de la actual Sala de lo Constitucional, entre 2009 y 2011, por ejemplo, eran aplaudidos por la izquierda. En ese momento, que se creía en la expresión tradicional del reparto de cuotas, se decía que sacarlos o siquiera removerlos a otras salas equivalía a un golpe de Estado técnico en contra de este órgano del Estado. Varios años después, es esta misma izquierda la que está pidiendo su destitución. Las vueltas que da la vida...

Pero insisto: se puede estar en desacuerdo y externar dudas acerca de las sentencias, pero estas son de obligatorio cumplimiento, nos guste o no nos guste, estemos de acuerdo con ellas o no. En esta categoría, por ejemplo, caen las que han implicado una modificación de las leyes (sobre todo electorales) o la eliminación de los diputados suplentes electos en 2015, además de la destitución de funcionarios de segundo grado por tener vínculos partidarios. Todo esto es debatible, pero no ha significado la destrucción de ningún órgano del Estado. Inconveniente y quizás hasta extralimitado, pero no se sale del marco legal y, al contrario, termina reforzándolo.

Nuestra sociedad debe fortalecer sus instituciones. Combatir la impunidad y la corrupción. Y esto ha tenido un buen empuje desde la Sala de lo Constitucional, cuyos integrantes terminan el período para el que fueron electos en julio del próximo año. Ni un día menos. Ni un día más. Hasta entonces, los diputados –y no esta legislatura, sino la electa en marzo del próximo año– podrán nombrar a sus sucesores.
 

Tags:

  • democracia
  • derecho
  • Sala de lo Constitucional

Lee también

Comentarios

Newsletter