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Democracia refrescante

La calidad de nuestra democracia puede variar mucho, a veces incluso, empeorar, estancarse o mejorar. Indudablemente, no estamos pasando por la mejor época en estos momentos del país.
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Una amiga mía comentaba que la existencia de una sociedad civil fuerte y bien estructurada, la participación política desde todos los sectores y un buen capital social son condición necesaria para alcanzar una democracia de alta calidad. De hecho, se puede agregar a esta lista: la necesidad del respeto a los derechos humanos, la libertad de religión y la igualdad de oportunidades para terminar de refrescarla, así como la rendición de cuentas de los gobiernos, la transparencia en las políticas públicas y la mejora del sistema electoral, para que podamos progresar ya alcanzar la paz social.

La dinámica de la democracia es su elemento principal. Así lo podemos ver con palabras de mi demócrata favorito G. K. Chesterton, de quien comparto algunas ideas desde su tierra natal inglesa en que me encuentro.

“La democracia no es filantropía. No es siquiera altruismo, ni reforma social. La democracia no se basa en la compasión hacia el hombre corriente. La democracia se basa en la reverencia al hombre corriente o, si se prefiere, incluso en el temor al hombre corriente. No protege al hombre porque este sea miserable, sino porque es sublime. No objeta tanto el hecho de que el hombre corriente sea esclavo como el hecho de que no sea rey, pues su sueño es siempre el sueño de la primera república romana, el de una nación de reyes”, Hereje.

“La Declaración de Independencia basa dogmáticamente todos los derechos en el hecho de que Dios creó iguales a todos los hombres; y es verdad; porque aunque no hubieran sido creados iguales, ciertamente evolucionaron de forma desigual. No hay base para la democracia si no es en el dogma del divino origen del hombre”, Lo que vi en América.

“No se repetirá nunca lo bastante que toda verdadera democracia es un intento (como el de una jovial dueña de casa) para animar a los tímidos y hacerles entrar en conversación. Para todo propósito práctico de un estado político, para todo propósito práctico de una merienda distinguida, el que se humilla debe ser ensalzado. En un té elegante, es igualmente obvio que el que se exalta debe ser humillado, si es posible, sin violencia física. Ahora bien, la gente habla de democracia calificándola de grosera y turbulenta, lo que constituye un evidente error en la historia. La aristocracia es la que ha sido siempre grosera y turbulenta, porque implica un llamamiento a quienes confían en sí mismos. La democracia apela a los desconfiados. La democracia significa inducir a votar a aquellos que nunca tendrán la ‘caradura’ de gobernar, y de acuerdo con la ética cristiana, precisamente aquellos que deben gobernar son aquellos que no tienen la “caradura” de hacerlo”, Enormes minucias.

Cuidemos la democracia en el país y ya no seamos críticos exportadores. ¡Es el momento de actuar como ciudadanos participando en política, desde cualquier instancia o partido, sin miedo y con valentía!

Tags:

  • democracia
  • calidad
  • participacion ciudadana
  • paz social

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