Derecho a la propia imagen y libertad de expresión

No cabe duda de que puede haber tensión entre los derechos a la intimidad y propia imagen, versus el derecho a la libertad de expresión.
Enlace copiado
Enlace copiado
Ya en los orígenes del concepto de la privacy norteamericana se hace alusión a una particular anécdota: el senador Samuel Warren consideró que la prensa de la ciudad de Boston había divulgado fotografías de la ceremonia matrimonial de su propia hija. El padre pidió consejo al conocido jurista Louis Brandeis para verificar si el Common Law ofrecía una norma que protegiera la intimidad de los ciudadanos. Este evento sería el insumo para que ambos escribieran el reconocido ensayo “The Right to Privacy”, en el cual se refirieron a los avances y progresos de la civilización, especialmente en materia fotográfica y en el aumento de las posibilidades de asaltar el recinto sagrado de la vida privada y la doméstica.

Pues bien, la jurisprudencia constitucional en nuestro país ha afirmado que por imagen debe entenderse la representación de la figura humana, mediante un procedimiento mecánico o técnico de reproducción, en forma visible y reconocible. A partir de ello, el derecho a la propia imagen, por un lado, atribuye a su titular el derecho a determinar la información gráfica generada por sus rasgos físicos personales que podría ser publicitada (aspecto positivo); y, por otro lado, el mismo derecho impide la obtención, reproducción o publicación no consentidas de la propia imagen por parte de terceros, independientemente de la finalidad que estos persigan (aspecto negativo).

No cabe duda de la autonomía del derecho a la propia imagen, respecto de otros derechos contemplados en el art. 2 de la Constitución, ya que estos protegen otros contenidos, sin perjuicio de que, en algunos casos, una afectación a la propia imagen pueda suponer una afectación simultánea en el honor o la intimidad de la persona cuya figura se representa.

Todo esto para preguntarnos lo siguiente: ¿el derecho a la propia imagen de una persona con notoriedad pública cede ante el derecho a la libertad de expresión de quien publica una fotografía? Al efecto resulta ilustrativa la jurisprudencia emitida por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) en el Caso Von Hannover contra Alemania. En este asunto, el tribunal expuso que si la libertad de expresión se extiende también a la publicación de fotografías, este es un ámbito en el que la protección de la reputación y de los derechos ajenos reviste una importancia particular, de manera que debe ponerse el acento en la contribución de la publicación al debate de interés general.

Así, afirmó que conviene efectuar una distinción fundamental entre un reportaje que relata unos hechos que pueden contribuir a un debate en una sociedad democrática, referentes –por ejemplo– a personalidades políticas en el ejercicio de sus funciones oficiales, y un reportaje sobre los detalles de la vida privada de una persona, que no desempeña dichas funciones.

En el primer caso, dijo el TEDH, la prensa juega su rol esencial de “perro guardián” en una democracia contribuyendo a comunicar ideas e informaciones sobre cuestiones de interés público; sin embargo, en el segundo caso, cuando la persona no ostenta ese rol, no sucede lo mismo.

De manera que, retomando lo anterior, si bien la libertad de expresión constituye uno de los fundamentos esenciales en una sociedad democrática y una de las condiciones primordiales para su progreso, ello no debe provocar intromisiones ilegítimas en otros derechos fundamentales. Límites que la Constitución ya traza en el art. 6 al establecer: “Toda persona puede expresar y difundir libremente sus pensamientos, siempre que no subvierta el orden público, ni lesione la moral, ni el honor ni la vida privada de los demás”. Por lo que sabemos qué viene, daremos continuidad a esta discusión.
 

Tags:

  • derecho
  • libertad
  • expresion
  • imagen
  • proteccion

Lee también

Comentarios

Newsletter