Derechos de las mujeres

El Salvador es el tercer país en el mundo con mayor tasa de homicidios violentos contra las mujeres... Tomemos conciencia, los derechos de las mujeres se violan a diario y si usted no actúa o alza su voz es cómplice.
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Las mujeres después de siglos de abusos y maltratos a través de la historia de la humanidad han logrado importantes avances en los últimos 120 años en su difícil camino por lograr igualdad y respeto a sus derechos. Pero aún falta mucho para que mujeres y niñas tengan iguales derechos que los hombres, habiéndose fijado como año meta 2030. Miremos nuestro país, donde el “machismo” sigue presente y se manifiesta en diferentes formas y actitudes discriminatorias.

Recientemente vivimos el homicidio de una joven madre de 21 años y su hermana de 7 años, a lo que se sumó el rapto de su hija de pocas semanas, para luego conocer la muerte de su cuidadora circunstancial. Todo esto fue una noticia de un par de días, para luego ir esfumándose en el olvido. Cubrió menos espacios de noticias que la muerte del hipopótamo Gustavito, que dio la vuelta al mundo.

¿Qué sucede con nuestra sociedad? ¿Por qué estamos fallando tanto? Estas personas, como cientos de jóvenes son víctimas a diario de la violencia.

Veamos el caso de las mujeres en El Salvador y retomemos las palabras del director de la PNC quien manifestó en enero de este año: “La mayoría de delitos han bajado menos los feminicidios, que fueron 523 casos” en 2016. Pero no todo termina allí, porque que al revisar las noticias pareciera que no hay señales de bajar en 2017.

Es tan grave esta situación, que El Salvador es el tercer país en el mundo con mayor tasa de homicidios violentos contra las mujeres, solo superado por Siria y Lesotho, según el informe “The Samall Arms Survey 2016”, publicado recientemente por Univisión. Pero este lamentable resultado pareciera tener poca relevancia para “la mayoría” de los salvadoreños, como que los comentarios en redes fueron muy escasos. Pareciera que nos vamos haciendo cada día más indiferentes, agobiados por los problemas cotidianos y la necesidad de salir adelante hoy, acción que consume la mayor parte de nuestras energías.

La cultura de la violencia y la violación de los derechos de las mujeres parece ser un tema de importancia solo para algunos pocos. Esto hace difícil que como sociedad progresemos. Ante esto, cada persona con conciencia humana debe contribuir a cambiar esta cultura excluyente y violatoria de derechos humanos. La generación de conciencia y la defensa de estos derechos son un trabajo y deber de todos, hombres y mujeres, sociedad civil y medios de comunicación, maestros, sector público y privado, así como en cada centro de estudio, desde párvulos hasta universidades.

Tomemos conciencia, los derechos de las mujeres se violan a diario y si usted no actúa o alza su voz es cómplice. La violencia física se manifiesta en muchos hogares, pero también está la violencia verbal, que también se manifiesta en muchos lugares de trabajo. Agregue la violencia sicológica que sufren muchas mujeres camino al trabajo, con “piropos” obscenos e incluso “pasadas de mano” en los buses, expresiones de un machismo troglodita y salvaje.

No olvide la violencia de las extorsiones que sufren miles de emprendedoras, que si no cumplen llegan a poner en riesgo sus vidas o la de sus hijos, sin dejar de mencionar sus angustias porque no saber si sus hijos van a regresar a casa con vida.

Y qué se puede decir de la violencia financiera, que generan padres irresponsables que no cumplen con las cuotas de sus hijos. Y no deje de levantar su voz ante la violencia de género que nace de pagos menores a las mujeres por un trabajo igual que realiza un hombre, ignorando que ella muchas veces es la única proveedora del hogar.

Es momento de recordar a la joven Malala Yousafzai, premio Nobel de la Paz 2014, quien dijo una frase aplicable a la lucha por los derechos de las mujeres en todo el mundo: “Los terroristas pensaban que podrían cambiar mis objetivos y frenar mis ambiciones, pero nada cambiará mi vida excepto esto: la debilidad, el miedo y la desesperanza. La fuerza, el poder y el valor nacieron”. Esta es la actitud correcta que deben tomar las mujeres y ser apoyada por los hombres, porque todos somos por igual hijos de Dios, con los mismos derechos.
 

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  • derecho de la mujer
  • feminicidios
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