Desafiemos el miedo

¿Cuántas veces hemos sentido miedo? Yo, en lo personal, incontables veces desde que tengo uso de razón. Miedo al rechazo, al fracaso, al ridículo, a no ser lo suficientemente bueno. En fin, temores hay de todo tipo. Hace algunas semanas, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia de Arturo Orantes, mexicano radicado en Estados Unidos, y que se dedica a dar coaching sobre cómo elevar nuestros propios estándares de vida. Actualmente, nos encontramos en una coyuntura de país muy marcada por problemas de múltiples características. Ya pasamos por los problemas generados por la crisis económica, por la delincuencia y la violencia, por las crisis institucionales, por escándalos electorales, problemáticas de educación y aumentos alarmantes en los casos de dengue. ¿Cómo no vivir con miedo? y ¿cómo con todo esto podremos tener estándares de vida más elevados? A mí también me resulta muy difícil imaginarlo.
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<p>Ahora, veamos el otro lado de la moneda. ¿Qué pasaría si estos problemas no existieran? ¿Hasta dónde estos problemas son el pretexto para no adquirir compromisos ciudadanos? Orantes explica que los seres humanos creamos y nos arraigamos de historias que justifican nuestras acciones, para tapar los miedos.</p><p>Los salvadoreños estamos a punto de presenciar la aplicación más clara de la premisa de Orantes. Dentro de algunos meses, si no es que en semanas, tendremos a tres candidatos presidenciales que nos presentarán historias propias, en forma de propuestas de gobierno, para “desaparecer” los miedos. Nos plantearán soluciones, promesas y desarrollo de una manera tan romántica que perderemos el miedo y votaremos por quien más nos parezca. Sin embargo, ello no garantiza que los problemas, las historias y los temores realmente se esfumen. Al cabo de los primeros 100 días justificaremos nuestra decisión con el viejo dicho “cada pueblo tiene el gobernador que se merece”.</p><p>Sin duda alguna, manejar las situaciones que nos generan temor en una sociedad no es tarea fácil, menos desde la Presidencia. Estamos tan acostumbrados al miedo que ya nos hicimos indiferentes a ello. Ya no nos importa ver 600 casos de dengue en hospitales, luchar porque se cumplan las leyes, o manifestarse en contra de la corrupción, plazas fantasma, homicidios, etcétera. Alguien lo tiene que arreglar por nosotros, porque estamos muy ocupados con nuestros miedos como para atender los de los demás.</p><p>Orantes, sin embargo, nos plantea utilizar el miedo como aliado para prepararnos ante los problemas. Esta puede ser una herramienta valiosa para prepararnos y crear historias que sí nos alienten a cambiar el pedacito en el que vivimos. Nos podría ayudar a dejar la indiferencia a un lado y actuar por lo que queremos, y hacerlo bien desde nuestra propia historia. Y aquí lo parafraseo, “la vida no se trata de ser perfectos, sino excelentes”.</p><p>Solo siendo excelentes lograremos elevar nuestros estándares de vida porque es algo que podemos manejar como seres humanos. La perfección, en cambio, es externa y no la podemos dominar tan fácilmente, como los problemas de país que vivimos y viviremos. ¡Desafiemos el miedo y seamos excelentes! Esperemos, también, que nuestros candidatos lean esto y no prometan un gobierno perfecto, sino un presidente excelente.</p><p>&nbsp;</p>

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