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Desafío organizativo

Las próximas elecciones son más que un desafío presupuestario. El dinero se puede tener, pero si a la gente no le importa la democracia... de nada sirve.
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Es natural mantenerse en la zona de comodidad. Los cambios, especialmente los que tienen grandes implicaciones, generan temor. Es peor cuando se pretende mantener el control para asegurar resultados y mantener el prestigio.

Estamos en campaña electoral a pesar de no tener convocatoria de parte del organismo especializado, el Tribunal Supremo Electoral (TSE). El entorno ha cambiado, la tecnología ha evolucionado y la gente la aprovecha para posicionarse. Poco puede hacerse ante esta realidad. No se pide el voto públicamente, pero se tiene presencia.

Pero... nos acercamos a un evento electoral que obliga a superar resistencias. En las próximas elecciones, las resoluciones de la Sala de lo Constitucional demandan ingenio, audacia y creatividad, especialmente en una realidad fiscal que no puede financiar el presupuesto estimado y demandado por el TSE.

Las próximas elecciones son más que un desafío presupuestario. El dinero se puede tener, pero si a la gente no le importa la democracia... de nada sirve. El dinero se puede tener, pero si los funcionarios no hacen un llamado al ejercicio de deberes ciudadanos, de nada sirve. El dinero se puede tener, pero si los partidos políticos siguen haciendo más de lo mismo, de nada sirve. Y así puede seguirse.

Dicen que son necesarios alrededor de 100,000 ciudadanos para integrar juntas receptoras de votos (JRV). Que estos ciudadanos no pueden ser militantes de partidos políticos y que deben residir en el municipio. Deben saber sumar fracciones, estar en el límite de edad establecido y someterse a la capacitación virtual que el TSE está diseñando.

¿Cómo promover a 100,000 ciudadanos a que dediquen 40 o 50 horas al fortalecimiento de la democracia en el país? Hay que ingeniárselas. ¿Llamados públicos usando radios locales y las asociaciones de desarrollo comunitario (ADESCOS)? ¿Llamados nacionales aprovechando estructuras organizativas? ¿Estímulos a la participación que van más allá de la alimentación? ¿La rifa de un vehículo? Se vale inventar.

No todos los departamentos tienen la misma complejidad. Chalatenango, San Vicente, Cabañas, Morazán, Cuscatlán y La Unión eligen 3 diputados cada uno. Ahuachapán y La Paz eligen 4 diputados cada uno. Y Usulután elige 5. En nueve departamentos se elige hasta 5 diputados. En otra categoría están Sonsonate y San Miguel con 6 cada uno, y Santa Ana con 7 diputados. Y caso especial son dos departamentos, La Libertad que elige 10 diputados y San Salvador, que tiene 24.

Es necesario el análisis territorial para diseñar una estrategia diferenciada porque el dinero no asegura la credibilidad de las elecciones. Es la organización territorial y la estrategia de convocatoria a los ciudadanos a las juntas receptoras de votos el gran desafío. Y ¿a quiénes les interesa que esto funcione? A todos, y especialmente a los partidos políticos.

No hay mucho tiempo, pero el necesario para hacer trabajo. En el territorio hay organizaciones no gubernamentales, cooperativas, asociaciones empresariales, asociaciones comunitarias, asociaciones de padres y madres de familia, grupos religiosos y otros más a los que debe hacerse el llamado a ejercer el deber ciudadano.

Hay indiferencia cívica. Ciertamente y esto es producto de las deficiencias del sistema educativo alejado del planteamiento constitucional sobre los fines de la educación en nuestro país. Ciertamente porque estamos ante las contradicciones de los funcionarios que nos representan dentro del gobierno, que juran defender un Estado democrático y se declaran admiradores de dictaduras. Se les olvida que nuestro sistema de gobierno es republicano, democrático y representativo.

Las encuestas demuestran que en el país el apoyo a la democracia demanda mucho trabajo. La realidad demuestra que el TSE tiene un desafío organizativo sin precedentes para las próximas elecciones de diputados y alcaldes. Conviene tomar conciencia de esto para unir esfuerzos y recursos comprometidos con la democracia.

El aporte de los medios de comunicación masivo es clave. No habrá dinero para comprar los tradicionales espacios, pero si se cree en la democracia, el apoyo tiene que hacerse evidente. El aporte de grupos organizados es importante para movilizar voluntades para integrar las JRV. Las universidades también están llamadas a colaborar estimulando la participación juvenil.

Hay más recursos comprometidos con la democracia que el TSE puede tener a su disposición. Movilizarlos dependerá de su estrategia, de su audacia y de su capacidad de educar en y para la democracia. Se tienen un evento electoral novedoso como excusa para fortalecer nuestro sistema.

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