Desafío para la transparencia

Desde que empecé a cubrir la Asamblea Legislativa, hace más de 16 años, entendí que las piezas de correspondencia que son aprobadas con dispensa de trámites son sospechosas.
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Normalmente, los diputados nos dicen que se tratan de asuntos urgentes, que por eso hay que saltarse “los trámites”, es decir, que pasen a discusión a una comisión, que se investigue la solicitud, se compare normativa legal similar en otros países, que se llame a funcionarios... la lista puede ser muy larga si se quiere ser exhaustivo. Y nula cuando lo que interesa es aprobar algo oscuro.

Y si a todas estas dudas se agrega el madrugón (“entre gallos de medianoche”, como decía Gerson Martínez, cuando era legislador), entonces la sospecha no hace más que crecer. O confirmarse.

Y eso es precisamente lo que pasó con el paquete de reformas que presentó el FMLN para reformar la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP) durante la sesión plenaria del jueves pasado. Había un par de cosas que, discusión de por medio, podían ser entendibles, como impedir que las informaciones recabadas por el Centro de Intervenciones Telefónicas (autorizadas por medio de una disposición judicial) y por el Organismo de Inteligencia del Estado (OI) no fueran divulgadas. Sin embargo, restarle funciones al Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP) concuerda más con el madrugón y la dispensa de trámites apresurada.

Así, encontramos que la inconstitucionalidad que la Corte Suprema de Justicia encontró en el reglamento de la LAIP queda consagrada como parte de ley (que el presidente puede vetar a los miembros del IAIP). Igual, el instituto no podrá resolver la controversia de cuándo una información es pública o reservada (es decir, sin acceso). Hace unos meses, en el MOP nos dijeron que cierta información relacionada con el bulevar Monseñor Romero era reservada. Gracias a la intervención del subsecretario de Transparencia, Marcos Rodríguez, desclasificaron la información y la distribuyeron. Sin embargo, Rodríguez anunció en su cuenta en Twitter que, esta vez, no dará declaraciones. Otra mala señal en torno al madrugón.

¿Tiene este Gobierno un serio compromiso con la transparencia? Pues ahora es cuando puede demostrarlo. Si el presidente Mauricio Funes veta el blindaje de la información pública, mostrará que realmente quiere dejar un legado en este ámbito. La buena noticia es que Funes ha dicho que analizará jurídicamente la reforma, para establecer si está conforme a la sentencia de inconstitucionalidad.

Espero que el análisis sea a favor de la transparencia. Los beneficios serán inmensos. Con una fuerte legislación de transparencia de la acción pública no habría debate, por ejemplo, de qué pasa con los dividendos de LaGeo que son cobrados por INE, una empresa privada en la que CEL es el dueño de todas las acciones menos una. Podríamos tener acceso a las actas de las reuniones de la junta directiva y monitorizar cómo se manejan estos fondos públicos.

Sin embargo, el caso está complicado. Los mismos diputados han creado una comisión especial para tener acceso a esta información y no está claro que investigarán todo. Ese sigue siendo un desafío para la transparencia.

Tags:

  • Luis Laínez
  • Ley de Acceso a la Informacion Publica
  • transparencia
  • corrupcion
  • reformas a la LAIP

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