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Desarrollo logístico y portuario. Respuesta al presidente de CEPA y propuesta a los diputados de la república (I)

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Alberto Arene / Economista/analista, expresidente de CEPA

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El desarrollo logístico y portuario es de los principales ejes de la transformación y prosperidad económica potencial de nuestro país (aunque en este tema padezcamos de un profundo, generalizado y prolongado “síndrome de déficit de atención”). Por eso acepté asumir la presidencia de la Junta Directiva de CEPA que ejercí durante 2 años y 3 meses –12.2011 hasta 3.2014–, 2 meses y 9 días antes de finalizar Funes su presidencia. Por su importancia estratégica, por haber sido un actor/estudioso privilegiado, y por el vacío de información y análisis, asumí la responsabilidad de escribir una decena de columnas en LPG, y un par en El Mundo, y compartir pública y privadamente mi opinión cuando me lo han solicitado. Arrastramos el tema desde que el Gobierno de Japón propuso la construcción de un puerto de contenedores ante la contenerización de la carga y del comercio mundial, y las limitaciones insuperables del Puerto de Acajutla con vocación de carga líquida y de granel.

Por todo lo anterior, y por ser directamente aludido, hoy inicio una serie de artículos donde respondo al presidente de CEPA y propongo al país y a los diputados de la república una auditoría estratégica sobre el desarrollo logístico y portuario de El Salvador.

En mi antepasada columna semanal –“La economía política de los gobiernos del FMLN (III)” (LPG, 21.6.2018)– afirmé: “El gobierno de Sánchez Cerén llevó al fracaso la concesión del Puerto de La Unión (PLU) al incumplir con las dos condiciones para la concesión exitosa acordadas por el gabinete económico del gobierno Funes y la junta directiva de CEPA: 1. Que el gobierno incluyera en su proyecto de presupuesto 2015 –y en años venideros– $15 millones para el dragado del canal de acceso desde -7 m en algunos puntos a -10 m primero y -12 m después según demanda, evitando que los barcos quedaran atrapados en el lodo del azolvamiento. Adjudicada la concesión, iniciaría el proceso licitatorio para los servicios de dragado, comprometiéndose el Estado a mantener transitable y seguro el canal de acceso. 2. Que el gobierno y CEPA alentarían y darían incentivos para la migración de los contenedores del Puerto de Acajutla al PLU para que la empresa ganadora de la concesión perdiera menos dinero en los primeros años de operación hasta alcanzar su punto de equilibrio 4 años después. Y para que El Salvador no quedara sin puerto de contenedores después que puerto Quetzal concesionado –ahora bajo APM-Mearsk– dragando a -15 m para recibir barcos post-panamax que bajarían el valor del flete, pudiendo competir solo desde el PLU concesionado a una gran operadora internacional. Al incumplir con los requisitos 1 y 2, ninguno de los operadores interesados ofertó, eliminando el ‘apetito del mercado’ y logrando el fracaso de la concesión”.

El martes recién pasado TVES entrevistó a Nelson Vanegas, exmiembro de la junta directiva de CEPA que presidí, y presidente desde hace 4 años. Cuando la conductora del programa se refirió a esta cita, respondió: “La verdad es que este presidente habló mucho, pero no hizo nada. Una obra que haya inaugurado este presidente quisiera que me la dijera, una, no hizo una obra... por qué no aseguró que estos cuatro precalificados participaran en la licitación, él era el responsable directo de esta licitación. Hoy no puede decir que porque el canal de acceso, no puede decirlo si era su responsabilidad en el tiempo que él estuvo ahí … Que me enseñe una obra del legado de él...”. Vanegas no refutó el párrafo en cuestión, haciendo afirmaciones falsas.

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