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Despenalizar el aborto es desproteger la vida

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La despenalización del aborto es completamente incompatible con la protección de la vida, lo cual es obligación del Estado según la Constitución de El Salvador, que en su artículo 1 “reconoce como persona humana a todo ser humano desde el instante de la concepción” y en su artículo 2 dice que “Toda persona tiene derecho a la vida y a ser protegida en la conservación y defensa de la misma”. Es la ley y el cumplimiento de la ley lo que permite protegerla, sin excepción.

Una vez reconocido el momento exacto en que inicia la vida, y establecido el derecho que se tiene a protegerla en su conservación y defensa, no se puede matar, es decir, no se puede “quitar la vida a un ser vivo” sin que se esté transgrediendo la ley. Transgredir la ley conlleva una pena, de lo contrario, esta se convierte en letra muerta.

No se pueden establecer causales que deban excluirse de la penalización porque estaríamos haciendo distinciones entre las vidas que deban protegerse, como lo habrán hecho en su momento, llenándose de razón, los que apoyaban la esclavitud, que no por ser legal fue justa, pues está demostrado que la justicia siempre está por encima de la ley.

De más está decir que existen situaciones en la vida que son verdaderas tragedias, como lo es la violación, pero precisamente por ser una tragedia, no puede solucionarse con otra. De hecho es una violencia contra la mujer, el invitarla a que pase de ser víctima a ser agresora, al acceder a abortar a ese bebé, cuya vida tiene tanto valor como la de cualquier otra persona.

Es francamente inhumano el comportamiento del que empuja esas conductas. Y esa falta de humanidad se ve reflejada en las estadísticas (British Medical Journal 313/1431-4) que demuestran el alto índice de suicidio en mujeres que se han sometido a abortos voluntarios y que han sido empujadas a tomar una decisión tan cruel en un momento tan frágil de sus vidas, en lugar de proporcionarles todo el apoyo y el acompañamiento que necesitarían durante ese embarazo.

No voy a analizar la causal del aborto terapéutico, pues en sí sola es un absurdo, ya que no hay nada de terapéutico en un aborto. De hecho, la ciencia ha avanzado tanto, que cualquier embarazo puede intentar llevarse a las 24 semanas, en las que el bebé ya es viable y puede ser salvado, al igual que la madre.

Y sobre las deficiencias con que pueda nacer un bebé, no somos quienes para establecer un control de calidad que determine quien nace y quien muere, ya que esto constituye un verdadero genocidio.

Para terminar, quisiera citar las palabras de la Santa Madre Teresa de Calcuta, Premio Nobel de la Paz:

“La amenaza más grande que sufre la paz hoy en día es el aborto, porque el aborto es hacer la guerra al niño, al niño inocente que muere a manos de su propia madre. Si aceptamos que una madre pueda matar a su propio hijo, ¿cómo podremos decir a otros que no se maten? ¿Cómo persuadir a una mujer de que no se practique un aborto? Como siempre, hay que hacerlo con amor y recordar que amar significa dar hasta que duela”.

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