¡Despertemos, hermanos salvadoreños!

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Carlos Calleja / Empresario

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Con la pérdida del TPS los salvadoreños debemos de despertar, movernos a la solidaridad, a la acción y a la reflexión. Lo que afecta a un salvadoreño nos afecta a todos, y lamentablemente, en este momento son 200 mil compatriotas los que viven la angustia de ver en peligro la estabilidad familiar y laboral que han construido con enorme esfuerzo a través de por lo menos 20 años de grandes sacrificios.

Nueve de cada diez compatriotas que tienen TPS poseen un trabajo formal y casi 18 mil de ellos son empresarios que generan empleos, entre todos se estima que envían 600 millones de dólares en remesas al año.

Estamos hablando de personas de gran capacidad y calidad humana que han hecho su vida en los Estados Unidos, 400 mil personas que están pasando por una dura prueba si se cuentan los cerca de 193 mil hijos estadounidenses, muchos de ellos en la escuela y cientos con formación universitaria y en actividad laboral.

Como hermanos, debemos acompañarlos en todo lo que podamos y hacer juntos lo que legalmente debamos para que resuelvan su situación migratoria. No debemos darnos por vencidos, más bien, debemos ponernos a trabajar. Recordemos que este tipo de pruebas miden la templanza y el valor del pueblo salvadoreño, y estoy seguro de que una vez más demostraremos que trabajando unidos encontramos las soluciones y resolvemos los problemas.

Ahora nuestro desafío será lograr que todos aquellos que tengan la posibilidad de encontrar una solución legal a su situación migratoria cuenten con la asesoría adecuada para resolverla satisfactoriamente; y para aquellos que no la tengan, debemos buscar opciones realistas de vida que les permita mantener la unidad familiar y rehacer su vida laboral.

Por todas estas razones estaremos visitando, con Mauricio Interiano y los otros precandidatos de ARENA, a nuestros hermanos salvadoreños en los Estados Unidos. En lo personal estoy convencido de que la solución a las más grandes dificultades las vamos a encontrar escuchándonos, comprendiéndonos y comprometiéndonos a hacer cada quien lo que nos corresponde. Mi experiencia de vida me dice que allí donde está el problema también está la solución.

Tan solo nos quedan dieciocho meses, lo cual es poco tiempo si lo perdemos y no le ponemos sentido de urgencia, pero servirá para buscarle soluciones y ponernos manos a la obra. No debemos perder un solo día.

Personas expertas en migración nos dicen que no existe una fórmula para todos los casos, pero sí existen pasos que cada uno debe realizar: Primero, es fundamental conseguir una asesoría legal profesional, pues como todos sabemos siempre hay personas inescrupulosas que tratan de aprovechar este tipo de situaciones. Además, los invitamos a reinscribirse como lo han hecho hasta ahora, y una vez inscritos iniciar su proceso legal para solicitar su permanencia en los Estados Unidos.

La suspensión del TPS es un tema de país, donde cada quien debe hacer lo que le corresponde, en ese sentido el gobierno tiene la responsabilidad de mejorar completamente su trabajo consular, ampliar horarios, e implementar asistencia con asesoría legal de forma gratuita y de calidad para quienes no puedan pagar un buen abogado. Además, tiene la obligación de defender a nuestros compatriotas con TPS y la responsabilidad de no dejar solo a ninguno de ellos.

Este también es un momento en el que todos debemos reflexionar sobre la importancia que significa para nuestro país mantener una buena relación con los Estados Unidos, donde actualmente, viven 2.8 millones de salvadoreños, y quien ha sido nuestro principal socio comercial, nuestro más importante aliado en cooperación y de donde recibimos más de cinco mil millones de dólares en remesas.

Nunca, ningún gobierno salvadoreño debe poner en riesgo la relación especial de respeto y cercanía que ha existido históricamente entre nuestros pueblos, amistad que siempre debe estar por encima de los gobernantes, quienes al final del día son pasajeros.

La cancelación del TPS debe despertarnos y alertarnos para que tomemos el futuro en nuestras manos, ya que, si nosotros mismos no nos ayudamos, no podemos esperar que los países amigos lo hagan para siempre, pues ellos tienen también sus propios problemas y velan como es normal, por sus intereses.

Es responsabilidad de los salvadoreños tomar el futuro en nuestras manos para hacer de El Salvador la tierra de la esperanza, donde nuestros compatriotas en lugar de salir huyendo logren construir en su patria una vida segura y con todas las oportunidades de progresar.

Hacer de El Salvador el mejor país para todos los salvadoreños no es un sueño imposible, es la lucha que juntos vamos a ganar y en la cual estoy comprometido a dedicar mi vida para lograrlo.

Con fe en Dios y unidos saldremos adelante.

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