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Desprecio por la naturaleza

Decepcionante panorama para cualquier turista. Desde San Marcos hasta Ichanmichen se puede observar la tala indiscriminada de árboles que están haciendo. No importa su tamaño, grosor ni clase, enumerados como sentenciados a muerte se ven los árboles que aún no han corrido tal suerte. Árboles y arbustos que en su momento entrelazaron sus ramas para cubrirnos del sol y embellecer el paisaje van desapareciendo.
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Alexis Serrano, Administrador de Empresas

Alexis Serrano, Administrador de Empresas

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Indigna que por ningún medio las autoridades de medio ambiente u otra del gobierno se pronuncien al respecto. Dudo que sea por desconocimiento, porque en el evento pude ver a autoridades de Turismo y de Seguridad Nacional.

Las excusas pueden ir desde la posible iluminación de la autopista, la liberación de cables eléctricos, etcétera. Pero ningún argumento puede estar por encima del respeto a la naturaleza y la vida. Está comprobado que se puede buscar un equilibrio entre proyectos y naturaleza. Pretender justificar cualquier inversión que trae progreso al país, pero que se ejecuta de la forma más burda, solamente denota falta de creatividad, visión, educación, conciencia y desprecio por la vida.

Alternativas para equilibrar la naturaleza con la convivencia humana existen, desde las básicas que solamente requieren sentido común, hasta las de alta tecnología. Si el caso fuera la iluminación de la autopista, bastaría solicitar al proveedor un diseño más largo en el mango de cada lámpara, a fin de que este se extienda sobre las ramas de los árboles y garanticen la iluminación adecuada que se pretende. Otra alternativa es que cada concejo municipal tenga su plan de poda y reforestación, para evitar la tala como medida extrema ante el apremio de un proyecto. Si el caso fuera liberar los cables eléctricos de las ramas, basta con una poda adecuada. Darle al tronco a un árbol con este fin solo demuestra el desgano de no podar nunca más. En este caso específico de los cables eléctricos sostenidos por postes, el gobierno debe ser estricto y exigir a las empresas transnacionales de telefonía o electricidad sustituir ese sistema tradicional por nueva tecnología. De no ser posible, al menos deberían ser cableados subterráneos; aunque dichas empresas son oligopólicas en el país.

El problema medio ambiental se amplifica. Vemos que la práctica nefasta se replica en diferentes instituciones públicas y privadas. Por ejemplo, en la mayor parte de municipios que han adoquinado o pavimentado sus calles, optaron por talar árboles y plantas que antes adornaban y sombreaban por los andenes. Hoy son planchas de concreto o asfalto que traen intranquilidad, aridez y fatiga en los hogares. Otro ejemplo es la remodelación de los parques del centro de San Salvador. El concreto supera la vegetación. Los parques deben procurar la sombra natural. Así, estos cumplen con la misión de recibir y proveer a las personas, un momento de descanso o distracción.

Desde ya un llamado de atención a las autoridades correspondientes, para garantizar que los árboles del Parque Cuscatlán de San Salvador no corran la misma suerte en el intento de su remodelación.

Quiera Dios que los funcionarios que intervengan en dicho proyecto tengan la sensatez de reconocer que Dios nos concedió la naturaleza para que la cuidemos y vivamos de ella. Dios bendiga a El Salvador.

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