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Después del covid-19 todo cambiará

Se perdió una gran oportunidad. No perdamos esta nueva oportunidad.

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Claudio M. de Rosa

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Escribí que El Salvador requiere hacer una "Planificación económica... esperando lo mejor, (aunque) preparado para lo peor" (LPG-23/marzo). Esta es la misión ineludible, porque después de la crisis del covid-19 todo cambiará. Será un punto de inflexión sin retorno, en todos los aspectos de la vida humana.

Para esto, es necesario ver la crisis del covid-19 como una gran oportunidad. Se atribuye a Albert Einstein: "La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia... No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos". Hoy es momento de pensar, planificar y prepararse, porque mañana puede que sea muy tarde.

En el ámbito económico no estamos aún en crisis, vivimos una situación de "precrisis", donde ya se manifiestan las primeras señales adversas: reducción en órdenes de compra, tiendas cerradas, negocios con restricciones y el sector productivo con limitaciones. A esto se suma la creciente cesantía en Estados Unidos de América, donde se registraron casi 10 millones de solicitudes de desempleo en las últimas dos semanas al 30 de marzo. Habrá menos remesas y menos exportaciones en 2020.

He escrito varias veces: "no son los países ricos los que innovan sino que son ricos porque innovaron". Ese es el gran desafío como país, innovar y transitar con decisión a la sociedad digital, a la economía digital.

Al Gobierno y a la empresa privada la historia los calificará como los que llevaron a El Salvador a una situación de bonanza socioeconómica o nos dejaron sumidos en la pobreza, como sucedió hace 100 años, cuando decidieron no sumarse a la industrialización y seguir aferrados a la economía primaria (agricultura y minería, entre otros). El resultado histórico: los países que se industrializaron son los ricos y los que quedaron en la producción primaria son los pobres, como El Salvador.

Se perdió una gran oportunidad. No perdamos esta nueva oportunidad. Insisto, debemos insertar al país a la sociedad digital, incentivarlo a ser parte de la 4ª Revolución industrial y subirnos al carro del progreso.

Antes del covid-19 se debatía por semanas y meses si se debían aprobar leyes que nos movieran hacia la sociedad digital. Al teletrabajo no se le daba la debida importancia y su legislación se movía con lentitud. Las instituciones de educación superior (IES) llevan años debatiendo cómo tener clases no presenciales (vía internet). Todo tomaba meses y años para debatir y tomar la decisión.

Ante la emergencia del covid-19, aprendimos a tomar decisiones en pocos días. Son ilustrativas las diversas leyes aprobadas por la Asamblea Legislativa, las decisiones del Gobierno y del Órgano Judicial, y el trabajo de las alcaldías.

En el sector privado, vemos a las IES, donde algunas ya estaban totalmente preparadas y se transformaron de un día para otro; y las que no lo estaban, hicieron grandes esfuerzos para continuar ininterrumpidamente sus funciones. Y el sector productivo ajustándose a las nuevas condiciones. Aquí se pueden ver y diferenciar los liderazgos visionarios y los reactivos.

Para sacar al país adelante y mejorar el estándar de vida de la gente, no es suficiente tener al 50 % de las personas y empresas a favor; se necesita el 100 %, porque no será de solo cambiar algunas cosas, sino transitar hacia la sociedad digital, esto es, transformar a El Salvador.

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  • covid-19
  • crisis
  • sociedad digital
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  • educación superior

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