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Detener insultos en las redes sociales

El origen de las redes sociales se remonta a 1995, cuando el estadounidense Randy Conrads creó un sitio web con el que pretendía que la gente pudiera mantener contacto con antiguos compañeros del colegio.
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En 2004, Mark Zuckerberg lanzó el proyecto que dio pie al desarrollo, consolidación, masificación y proliferación de numerosas redes sociales: Facebook.

Su utilidad masiva se ha debido a que los seres humanos somos sociables por naturaleza. Nuestra estructura social requiere lazos comunicativos entre seres humanos para asegurar la supervivencia. Actualmente la tecnología y el rápido acceso a la información han transformado nuestra forma de interactuar con los demás, encarnando las redes sociales ese papel protagónico.

Sin embargo, y a pesar de la cara amigable de las redes sociales, en los últimos años, también han presentado su rostro más amargo en el que las redes sociales se han convertido en el mostrador de acosadores y escaparate de personas que se creen inmunes para poder decir, injuriar y anular a una persona sin que esto vaya a tener consecuencias. Como todo progreso puede ser mal utilizado, en algún momento nos hemos topado con comentarios lesivos, publicaciones difamantes, y hasta agresiones muy subidas de tono; se atribuyen calidades, cualidades, conductas, situaciones, simple y llanamente con el ánimo de causar un perjuicio a la persona a quien van dirigidas dichos comentarios, publicaciones, notas, etcétera, pues a sabiendas que dichos comentarios lesivos son expuestos ante miles de usuarios, los autores lo hacen, de hecho se han visto noticias de suicidios de adolescentes por difamaciones difundidas a través de las redes sociales.

Se sabe que el anonimato se confunde con una carta blanca, tras la cual proferir insultos y amenazas a otros usuarios o personas públicas sin miedo a represalias. Se necesita un marco legal punitivo económicamente y penal para evitar estas conductas de xenofobia, violencia o discriminación de cualquier tipo. En nuestro país ya se aprobó una Ley Especial Contra los Delitos Informáticos y Conexos, la cual busca proteger de las conductas delictivas cometidas por medio de las tecnologías de la información y la comunicación, castigando a quienes afecten en cierta medida la identidad o imagen de personas naturales y jurídicas. A pesar de que esta ley ya fue aprobada, no se incluyó el artículo 24, el cual versa sobre el castigo penal a los delitos contra el honor y la intimidad de las personas a través de soportes informáticos, incluidas las redes sociales, por medio de la publicación de información falsa.

Pero debemos tener cuidado, porque la idea de un insulto no agrada a nadie. Y lo primero que pensamos es responder y agredir con más fuerza, amenazar. Sin embargo, las redes sociales van en sentido opuesto. No siempre responder a un acoso es la opción más inteligente. Hay una regla de oro no escrita entre los administradores de redes sociales: no alimentar al trol. Y en la mayoría de los casos funciona. Los insultos en las redes sociales son tan efímeros que no vale la pena desgastarse en contestar. Imaginemos qué pasaría si las empresas o figuras públicas respondieran a todos los insultos que diariamente reciben.

Es fundamental que los padres orienten y asesoren a sus hijos en el uso de internet y en concreto de las redes sociales, para que desde jóvenes aprendan a hacer buen uso de estos mecanismos de comunicación.

Tags:

  • redes sociales
  • tecnologia
  • difamasion
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