Detrás de las buenas decisiones políticas

Felicitaciones a todos los diputados de la Asamblea Legislativa por haber logrado un acuerdo beneficioso para El Salvador en materia de pensiones, extensivas a la ciudadanía organizada que participó activamente en defender sus derechos presentando argumentos técnicos en las propuestas. Este hito histórico, como lo llama Manuel Enrique Hinds, muestra que con buena voluntad es posible dialogar intensamente hasta llegar a acuerdos responsables. Realmente es gratificante y nos enorgullece que los políticos hayan podido lograr decisiones de alta política.

Enlace copiado
Enlace copiado

¿Qué hay en la trastienda de las decisiones sensatas, inteligentes y llenas de sentido común propias de alta política? Como testigo ciudadano de algunos de los momentos más apasionantes de la política nacional entre 2009 y 2016, puedo compartir mi opinión con la base de la experiencia familiar vivida como esposa de un alto dirigente político sobre algunas habilidades socioemocionales que se necesitan para construir ambientes idóneos para dialogar hacia convenios que mejoren la calidad de nuestra joven democracia.

Un hito histórico que conservo y valoro como un momento mágico fue observar de cerca la elección de los miembros de la actual Sala de lo Constitucional en el año 2009. Recuerdo que escuché de los nuevos miembros del COENA (la Alta Dirección del Partido ARENA) la convicción profunda de llegar a las reuniones con los otros partidos y el presidente electo de ese período, buscando elegir a los profesionales idóneos que fueran a actuar de forma independiente. De ahí salieron los cuatro magistrados “magníficos”. El entonces recién estrenado vicepresidente arenero me relató que el objetivo primordial de la dirigencia de ARENA era transparentar el proceso lo mejor posible.

A las puertas de la elección en 2018 de los nuevos miembros de la Sala de lo Constitucional, quisiera reflexionar sobre cuáles son las habilidades socioemocionales que generan confianza entre las partes en conflicto para lograr el diálogo fructuoso. ¿Qué se puede hacer cuando las partes que han de mediar no saben –no pueden gestionar– la inteligencia emocional por encontrarse con un ambiente de intolerancia y polarización elevado? No solo entre partidos políticos, sino en situaciones más cotidianas.

De mi gran amiga María Eugenia Pons de Gironella, experta mediadora y abogada catalana, quisiera compartir algunos puntos importantes para crear ambientes de confianza que eviten a nuestro alrededor que un pequeño desacuerdo se convierta en una crisis de polarización, ocasionando daño irreversible para la democracia, la economía o la propia familia. Según Maru, todo comienza por aprender a mirar al otro con el prisma que da la inteligencia emocional; con una mirada humana limpia, desprovista de prejuicios, etiquetas e ideologías. Solo viendo a los demás con serenidad y equilibrio entre cabeza y corazón puedo reconocer el valor de mi interlocutor. Las cosas son como “somos”. Cada cual lo vivimos de manera distinta. Empezar a reconocer algo bueno en el otro y que el otro se sienta reconocido, buscar un terreno común. Después se podrá entender para luego dialogar con este. Este proceso empodera y nos empodera para comunicar los intereses, sentirse orgulloso, identificado y compartir el terreno común. En resumen, el conflicto se desmonta “primero escuchando, luego dando reconocimiento y, por último, presentando el análisis y la argumentación con las alternativas sobre la mesa. Normalmente lo hacemos mal, según la experta, porque iniciamos analizando, argumentando, juzgando e imponiendo, sin reconocer nada positivo en el otro. Y ahí el conflicto está servido”. Debemos apreciar o amar, para luego entenderse. Lo supo bien Nelson Mandela, primer presidente negro de Sudáfrica, encarcelado por 32 años, quien llegó a conocer y apreciar a los guardias blancos que lo cuidaban en cautiverio hasta llegar a crear una amistad verdadera.

Lee también

Comentarios

Newsletter