Lo más visto

Más de Opinión

Día de la Tierra: nada que celebrar

El plástico existe desde hace unos 70 años y ha transformado enormemente la vida en la Tierra, para bien y para mal. Su principal ventaja, es decir su durabilidad, es precisamente su principal problema.
Enlace copiado
La Prensa Gráfica

La Prensa Gráfica

Enlace copiado

Otro Día de la Tierra más. Si me preguntan a mí, no hay nada que celebrar. La realidad es que el deterioro ambiental en el planeta aumenta año con año. Y El Salvador tristemente va a la cabeza como uno de los principales países con mayor degradación. La ausencia de liderazgo, la falta de institucionalidad y de políticas públicas adecuadas, además de una falta de conciencia generalizada son las principales causas de esta situación.

A nivel mundial los efectos del cambio climático son cada vez más agudos, nuestros bosques y diversidad biológica siguen en decadencia, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas continua de forma alarmante y nuestros océanos ahora están repletos de millones de toneladas de desechos plásticos. Esto último se ha convertido en un dilema tan grande para la humanidad que el Día de la Tierra 2018 se ha enfocado en educar a la mayor cantidad posible de personas con el objeto de generar un cambio de comportamiento sobre los plásticos.

¿Pero, cuál es el problema detrás del plástico? De acuerdo con el sitio web del Día de la Tierra: “Desde envenenar y dañar la vida marina hasta alterar hormonas humanas, desde ensuciar nuestras playas y paisajes hasta saturar los vertederos y rellenos sanitarios, el crecimiento exponencial de los plásticos ahora está amenazando la supervivencia de nuestro planeta”.

El plástico existe desde hace unos 70 años y ha transformado enormemente la vida en la Tierra, para bien y para mal. Su principal ventaja, es decir su durabilidad, es precisamente su principal problema. Y es que casi todo el plástico que ha sido creado a la fecha, existe todavía de alguna forma.

Entonces, ¿cuánto plástico hay en la Tierra? De acuerdo con el ecólogo industrial Dr. Roland Geyer, de la Universidad de California en Santa Barbara, se estima que el humano había producido 8.3 mil millones de toneladas de plástico virgen para finales de 2015. De esto, se estima que 6.3 mil millones de toneladas se convirtieron en desechos plásticos, donde el 9 % se logró reciclar, el 12 % fue incinerado, y el 79 % se acumuló en vertederos/rellenos sanitarios así como en el ambiente natural. Ahora, si las tendencias actuales de producción y gestión de residuos plásticos continúan, aproximadamente un acumulado de 12 mil millones de toneladas de desechos plásticos habrán sido depositados en vertederos y en el entorno natural para el año 2050.

Esta gran cantidad de desechos está siendo generada por un estilo de vida excesivamente consumista, donde el plástico se ha venido utilizando para muchos artículos desechables o de “un solo uso”, desde botellas o recipientes de bebidas y pañales, hasta cubiertos y bastoncillos de algodón. Y ese es el principal problema del plástico, es decir, el hecho de que en su mayoría está diseñado para ser utilizado una sola vez, sin oportunidad de ser reutilizado o reciclado.

Las botellas de bebidas son uno de los tipos más comunes de desechos plásticos. En 2016 se vendieron 480 mil millones de botellas de plástico en todo el mundo, es decir un millón de botellas cada minuto o 20,000 botellas cada segundo. Se sabe que menos del 50 % se recolectó para reciclaje y solo el 7 % se reutilizó para crear nuevas botellas. El resto acaba en el medio natural. Si se toma en cuenta que cada botella tarda aproximadamente 450 años para degradarse, el impacto de todo este plástico en el ambiente es abrumador. Y en el mar, el proceso de degradación se puede alargar hasta 1,000 años.

Ahora bien, ¿cuánto desperdicio de plástico termina en el mar? Es probable que alrededor de 10 millones de toneladas de plástico acaben en los océanos cada año. En 2010, científicos de la Universidad de Georgia en Athens, EUA, estimaron la cifra en 8 millones de toneladas, y pronosticaron de manera correcta que el plástico depositado en los océanos durante el año 2015 rondaría por los 9.1 millones de toneladas. ¡Imagínense toda esa acumulación de plástico año con año!

Además de generar conciencia en el consumidor para evitar el plástico y consumir solo lo necesario, debemos apostarle a que las empresas productoras se hagan responsables de su plástico después de la fase “post consumo”, estimulando un sistema eficiente y efectivo de recolecta en cada país, además de invertir en temas de economía circular en los procesos industriales.

Lee también

Comentarios