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Diálogo en la familia, sociedad y empresa

Me entusiasma sumarme al objetivo general que la Fundación Empresarial para la Acción Social (FUNDEMAS) impulsará en la cuarta Semana de la RSE que inicia mañana: se trata de impulsar el diálogo intersectorial con el fin de reflexionar sobre el tipo de país en el que deseamos vivir los salvadoreños.
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Me encanta la idea de contribuir a desarrollar diálogos en el día a día: en el hogar, entre las familias; entre empresas, comunas y otras organizaciones; entre iglesias; entre Estado, políticos y ciudadanos. Quisiera recordar por eso las ideas que sobre el diálogo tienen los grandes pensadores de hoy.

El diálogo no es fácil... Para que haya diálogo es necesaria entre las partes una base fundamental ética. Dialogar presupone la construcción de confianza y esta a la vez se asienta en una conducta ética. Entre las exigencias de la conducta ética hay dos cualidades fundamentales: la conciencia y la prudencia. La conciencia es precisamente la inteligencia que juzga la moralidad de una acción, y la prudencia es el arte de obrar correctamente una vez que la conciencia ha dado luz verde”. José Ramón Ayllon.

El diálogo parte del respeto y aceptación de la contraparte: porque no se espera que la propia identidad sea negociable. Es crucial tenerlo presente al intentar dialogar en el hogar para luego trasladarlo hacia la sociedad. Y cuando estamos hablando de la identidad de un país, estamos hablando de un diálogo social, el amor a la Patria. La Patria primero, después mi negocio. Esa es la identidad. Desde esa identidad se dialoga. Si yo voy a dialogar sin esa identidad el diálogo no sirve.

El papa Francisco dice: “El diálogo presupone, exige, buscar la cultura del encuentro, llamada así porque sabe reconocer que la diversidad no solo es buena: es necesaria... La uniformidad nos anula, nos hace autómatas. La riqueza de la vida está en la diversidad por lo que el punto de partida no puede ser: “voy a dialogar, pero aquel está equivocado... El diálogo es para el bien común y el bien común se busca desde nuestras diferencias dándole posibilidad siempre a nuevas alternativas. Implica buscar algo nuevo.

¿Hay diferencias? Quedan a un costado, en la reserva, pero en ese punto en que nos pusimos de acuerdo, nos comprometemos y lo defendemos. Esto ya es un paso adelante: Se camina hacia la cultura del encuentro.

El papa Francisco afirma: “Hay que aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en un eslabón de un nuevo proceso... dialogar no es negociar, ya que es procurar sacar la propia tajada: a ver cómo saco la mía... Dialogar es buscar el bien común para todos, discutir juntos, pensar una mejor solución para todos. Muchas veces esta cultura del encuentro se ve envuelta en el conflicto, es decir, vimos un ballet precioso recién, todo estaba coordinado y una orquesta que era una verdadera sinfonía de acordes, todo andaba bien”.

El conflicto existe y es parte de la realidad, pero lo mejor es asumirlo para procurar resolverlo, hasta donde se pueda, pero con miras a lograr una unidad que no es uniformidad, sino es una unidad en la diversidad. Creo firmemente que la cuarta edición de la semana de la RSE es un espacio creado y una oportunidad para relanzar el diálogo como herramienta para influir en el bienestar de la población salvadoreña.

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