Lo más visto

Diálogo por amor a El Salvador

La Cuarta Semana de la RSE, organizada por FUNDEMAS y el sector productivo nacional, nos deja un agradable y firme deseo de seguir luchando por dialogar con amor por El Salvador que queremos dejar para nuestros hijos.
Enlace copiado
Diálogo por amor a El Salvador

Diálogo por amor a El Salvador

Diálogo por amor a El Salvador

Diálogo por amor a El Salvador

Enlace copiado
Los diferentes expositores, tanto locales como de afuera, me dejaron confirmar mi creencia que una sociedad más humana y desarrollada es posible en el país si se avanza en fortalecer la institucionalidad pública, la cultura empresarial más humana y la participación ciudadana. En el cierre del evento que finalizó el viernes, se hizo énfasis en que a las alianzas público-privadas se deben sumar las comunidades y las alcaldías.

Efectivamente, a todos los actores de la sociedad se aplica el imperativo ético de colocar al ser humano como centro del desarrollo socioeconómico para que este sea equitativo y sostenible. Ya antes, en otras columnas de opinión, alerté que no hay separación “entre lo que es ético para el hombre (mujer) y lo ético para la empresa, pues no existen dos éticas: una que protege al hombre y otra que protege el objetivo económico en la empresa. La primacía de la persona responde a motivos antropológicos y éticos, pero de modo inseparable responde a la misma realidad económica. Y esto no es una cuestión de ideología o religión, pues si así fuera no podría ponerse en la base del management. Si fuera un asunto religioso no serviría como criterio fundamental, pues bastaría no estar de acuerdo con esa religión que lo defiende para sentirse eximido de privilegiar a la persona antes que a los instrumentos técnicos”... (Tomas Melendo).

Sin embargo, se oyen quejas cada vez más frecuentes sobre la dificultad de armonizar la vida laboral con la vida familiar, lo cual es un factor que aumenta el riesgo de los jóvenes a involucrarse con los grupos criminales por no tener supervisión parental y son una fuente por ello de infelicidad inmensa para las familias de los trabajadores, que a su vez impacta en la productividad, capacidad de innovación y lealtad de los colaboradores.

Pongo pues en la mesa del diálogo el tema de colocar como centro de la gestión de la solidaridad y RSE a las familias salvadoreñas, para que estas sean fuertes, unidas y sanas. Además de ser una decisión para una economía humana, ahora con la crisis mundial se vuelve crucial atraer y retener a los empleados talentos, hombre o mujer, pues la pérdida porque estos se retiren de la empresa se encuentra alrededor de $25,000.00, según los datos de una compañía de servicios que tiene más de 1,000 empleados de alto nivel tecnológico especializado.

Leí una investigación reciente que sugiere que los dos factores importantes para que un programa de Ética y Responsabilidad Social sea aceptado son: (1) que la ética sea percibida cómo parte importante del liderazgo, comenzando porque la Alta Gerencia muestre una conducta ejemplar y que (2) los empleados sientan que se les trata justamente. Es particularmente importante que las políticas de la empresa y las acciones administrativas sean coherentes y que los sistemas de recompensa apoyen el comportamiento ético. No basta un set de reglas, sino que hay que aspirar a reconocer y vivir los valores universales que subyacen en una cultura de transparencia.

Lee también

Comentarios