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Diálogo y fortalecimiento institucional

Como demostró El Salvador al mundo entero hace casi ya 25 años, y como ha demostrado Europa desde hace más de medio siglo, la convivencia democrática y la paz exigen concesiones de todas las partes en pos de un interés común que está por encima de los intereses individuales o de grupos determinados.
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En los últimos tiempos, El Salvador está viviendo procesos políticos, económicos y sociales muy profundos, y que sin duda marcarán el futuro del país a corto y largo plazo, así como la manera en que se inserta en su entorno regional e internacional. Los fenómenos que están teniendo lugar en El Salvador no son aislados de lo que ocurre en todos nuestros países y en el mundo en general, marcados por un mayor protagonismo de los ciudadanos quienes, empoderados por la revolución de las tecnologías de la información, están cada vez más informados de lo que ocurre tanto en su medio más inmediato como a miles de kilómetros de distancia, y exigen cada vez más a sus instituciones mayor democracia, trasparencia, eficiencia y rendición de cuentas.

Los estados y sus instituciones, así como los partidos políticos, se ven obligados en todo el mundo a reaccionar a esas exigencias ciudadanas y a la inmediatez del conocimiento y la información. Sin embargo, tanto instituciones como partidos encuentran dificultades, por su propia naturaleza organizativa con alto grado de rigidez, en encontrar respuestas a las nuevas demandas de los ciudadanos. Gran parte de las fricciones que se viven en todas partes del planeta responden a esta contradicción entre instituciones que siguen patrones de los tiempos en que fueron creadas, y una realidad cambiante a unos ritmos jamás conocidos en la historia.

Obviamente, cada país vive esas fricciones a su manera y de acuerdo con sus circunstancias políticas, sociales y económicas. En el caso de El Salvador, fenómenos como la lucha contra la corrupción y la impunidad, la situación de la economía y las finanzas públicas, las políticas sobre seguridad o, en general, los retos de la institucionalidad, están todos ellos en el núcleo del debate público. Como miembro de la Alianza para el Gobierno Abierto, El Salvador ya mostró avances positivos que podrán ser confirmados en la Cumbre Mundial de la Alianza que tendrá lugar en París en diciembre de este año.

Los países y organizaciones amigos de El Salvador estamos para acompañar a los salvadoreños y las salvadoreñas en su esfuerzo diario para construir un país mejor. Estamos convencidos de que la mejor manera de responder a las demandas de los ciudadanos es a través del diálogo, un diálogo respetuoso y constructivo que se dirija a la búsqueda de soluciones a problemas y retos complejos, que requieren la aportación y la implicación responsable de todos los actores. Para ello, todos los sectores de la sociedad, desde las instituciones públicas al sector privado, pasando por la sociedad civil, necesitan fortalecerse para representar la diversidad de intereses y a la vez asegurar la defensa eficiente del bien común. En ese sentido, apoyamos el fortalecimiento institucional, para que todas y cada una de las instituciones puedan hacer su trabajo y cumplir las funciones que los ciudadanos democráticamente les encomiendan, siempre con el mayor respeto al pluralismo democrático y al Estado de Derecho.

Queremos para El Salvador lo mismo que para nuestros países. En Europa vivimos también tiempos decisivos, en los que los ciudadanos reclaman con urgencia soluciones a sus problemas, con enormes retos como el crecimiento económico, la seguridad o la inmigración. Si algo caracteriza a la Unión Europea y los países que la componen, es su apuesta por el diálogo como la mejor manera de enfrentar y proponer soluciones comunes a retos comunes. La necesidad de alcanzar acuerdos obliga a los líderes de todos los sectores de la sociedad a tomar riesgos y decantarse por opciones concretas, siempre pensando en el bien de los ciudadanos. Como demostró El Salvador al mundo entero hace casi ya 25 años, y como ha demostrado Europa desde hace más de medio siglo, la convivencia democrática y la paz exigen concesiones de todas las partes en pos de un interés común que está por encima de los intereses individuales o de grupos determinados.

Jaume Segura Socías, embajador de la Unión Europea

Francisco José Rabena Barrachina, embajador de España

Bernhard Garside, embajador de Reino Unido

David Izzo, embajador de Francia

Umberto Malnati, embajador de Italia

Bernd Finke, embajador de Alemania

Tags:

  • democracia
  • transparencia
  • eficiencia
  • rendicion de cuentas
  • sociedad civil

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