Lo más visto

Difícil de entender

Enlace copiado
Difícil de entender

Difícil de entender

Enlace copiado

Columnista de LA PRENSA GRÁFICAEl Ministerio de Hacienda conoce –con nombre, apellido y lugar– quiénes le adeudan US$2,100 millones por evasión al pago de impuestos ¿por qué no se procede? La Fiscalía General de la República es la encargada de “defender los intereses del Estado y la sociedad”. Uno de los intereses más fuertes del Estado es indudablemente recaudar lo que debe recaudarse en concepto de tributos. Sin esto, el Estado difícilmente puede asumir las responsabilidades que le son atribuidas en la Constitución de la República.

Sin la adecuada recaudación, el Gobierno está imposibilitado de asumir sus funciones creando condiciones favorables al desarrollo. Se evade y se elude el pago de impuestos, y las autoridades no cierran los agujeros legales ni administrativos. No hacen mucho para demostrar que hay trato justo para todos. Están equivocados los que creen que los grandes son los que no pagan. Allí hay más controles. En el otro extremo no hay controles. Se evade y nadie hace nada.

El Ministerio de Justicia y Seguridad está condicionando su capacidad de asumir funciones a la autorización de US$100 millones del préstamo al Banco de Integración Centroamericana (BCIE). Sin esto es incapaz de “controlar el incremento deliberado” de la violencia. ¿Qué pasaría si se le ofrece 10 veces más? La tarea de ese ministerio y del Estado es asegurar el derecho a la seguridad en todo el territorio. Esto no es cuestión de dinero, es cuestión de diagnóstico y de estrategia. El tema merece convocar a los mejores cerebros. ¿Por qué no se hace?

La inseguridad es el tema que une a toda la opinión pública. Se tiene opinión informada. La gente reconoce que el Gobierno no ha sido eficaz con su estrategia. Los territorios no están en manos del Estado. Allí la autoridad es otra. Y a todos sorprende el poco interés que hay por reforzar el trabajo de la Fiscalía. Muchos casos se caen o no hay casos ejemplarizantes, dice la gente, pero pocos saben de las limitaciones que tiene esa institución para asumir su tarea. Parece que “las autoridades” ¿por conveniencia limitan los recursos? Ni la estrategia de prevención ni la estrategia de persecución funcionan y entre ambas se tiene que sobrevivir.

Otra vez en madera de titulares y en campos pagados anuncian las iniciativas de integración regional y la facilitación de trámites para la movilidad de personas y del comercio. Campos pagados en página entera con los presidentes suscribiendo los acuerdos. ¿Se van a cumplir? ¿Cuánto tiempo van a cumplirse? Hay que preguntarlo para evitar engaños. Un día después anunciaron que son necesarios US$100 millones para hacer presentables, decentes y competitivas las aduanas. Se gasta mucho en burocracia para la integración. Ojalá que el compromiso se respete porque los ciudadanos y los comerciantes que transitan por esas fronteras, merecen otro tipo de trato.

Y sin agotar los temas que son difíciles de entender, nos enteramos que “el gasto militar es similar que en la guerra”. El presupuesto que tiene la Fuerza Armada es de US$233 millones, solo 17 millones menos que en 1985 y en aquella época, ese presupuesto cubría seguridad y defensa. A la fecha, se gasta el doble que durante el periodo del conflicto armado y nadie está satisfecho con el desempeño institucional. ¿Se puede recortar el presupuesto?

Lee también

Comentarios