¿Dignificarán la función política?

Los nuevos parlamentarios deben elegir entre dos caminos. Uno, plasmar un cambio de actitud, mentalidad y forma de hacer política. El otro, donde se mantienen algunos pocos que no desean abandonar la añeja, oscura y cuestionada forma de gestión parlamentaria.
Enlace copiado
¿Dignificarán la función política?

¿Dignificarán la función política?

¿Dignificarán la función política?

¿Dignificarán la función política?

Enlace copiado
El TSE ha causado un caos electoral, comenzando por la demostrada incapacidad de su presidente, pero también resultante de los múltiples actos indebidos y violatorios de ley que han sido ampliamente señalados. Todo genera la percepción de que lo sucedido es una secuencia de actos premeditados, para pasar por encima de la voluntad del electorado. Por ahora, esta es la elección más cuestionada y opaca de la presente historia democrática salvadoreña, superando ampliamente las dudas que dejó la elección presidencial de 2014.

Claramente, El Salvador ha retrocedido en el proceso democrático y parece que se están tratando de imponer decisiones tal como sucedía en los años setenta, cuando la izquierda terminó por irse a la montaña a luchar contra el irrespeto a la democracia y a la voluntad del electorado expresada en las urnas.

También queda pendiente que la FGR investigue las denuncias de graves violaciones al Código Electoral y que la Corte de Cuentas audite y haga públicos los procesos de selección de las empresas que debieron difundir los resultados, porque ya se señalan sospechas sobre actos indebidos, que le han causado tanto daño al sistema democrático salvadoreño.

Los resultados muestran que el electorado ha dado, por lejos, las dos más altas mayorías a ARENA y al FMLN y, con estos antecedentes, comienzan los movimientos para lograr la presidencia del Órgano Legislativo. Aquí está el epicentro del gran desafío que enfrenta la nueva legislatura: dignificar la función legislativa.

En ese sentido, los nuevos parlamentarios deben elegir entre dos caminos. Uno, plasmar un cambio de actitud, mentalidad y forma de hacer política, para recuperar la honorabilidad y respeto que merece la Asamblea Legislativa. El mayor peso recae en el FMLN y sus viejos líderes, porque ARENA le ha sacado ventaja con su renovación interna para liderar un cambio de este tipo.

El otro, donde se mantienen algunos pocos que no desean abandonar la añeja, oscura y cuestionada forma de gestión parlamentaria, que ha caracterizado a la actual legislatura. Pero, tanto en GANA como el PCN, muchos de sus dirigentes y parlamentarios cuestionan esa forma de hacer política y comienzan a demandar mayor transparencia y respeto del sentir ciudadano.

ARENA, que tiene la mayoría parlamentaria, tiene el derecho a aspirar a la presidencia de la Asamblea Legislativa, pero la aritmética parlamentaria no le alcanza. Además, comentarios en el parlamento señalan que un diputado ya habría “negociado” su voto y otros dos más de su partido a cambio de la presidencia, al tiempo que también le aseguraría al Gobierno la mayoría simple para pasar las leyes que deseen sin mayores contratiempos.

Esto no debería suceder, porque golpearía aún más a la deteriorada imagen de la función parlamentaria y es contrario a la voluntad de los votantes que buscan que se dignifique. Eso significa “defraudar” la voluntad de los ciudadanos, lo cual hace recordar los “amaños” en el fútbol. Entonces, ¿por qué allí los enjuician y en la cancha política no sucede lo mismo?

Los salvadoreños esperan un acuerdo con visión de nación del FMLN y ARENA para trabajar con sus parlamentarios –más el aporte de las otras fracciones– en solucionar el problema de la delincuencia; solventar la difícil situación fiscal y de pensiones; adoptar una ley de responsabilidad fiscal; y hacer las reformas constitucionales para transformar el TSE, convertir la Corte de Cuentas en contraloría general de la República; y unir las elecciones en un solo proceso cada cinco años, entre otros.

Si el FMLN medita con sensatez y realismo, sabe que puede obtener con relativa facilidad la mayoría simple en la Asamblea. Ante esta situación, lo que efectivamente debería negociar es el voto calificado que tiene ARENA, porque necesitará préstamos. Este es el camino correcto, contrario a buscar “convencer” diputados, como ha pasado en las dos últimas legislaturas. No más “maletines negros” para romper el voto calificado con acciones percibidas como corruptas.

En este entendido, ARENA debería llegar a un acuerdo con el Gobierno para la aprobación de los préstamos sociales, velando por la utilización de los recursos y el aporte al desarrollo local. ¿Estarán los nuevos diputados dispuestos a dignificar la función política? Estemos vigilantes.

Tags:

  • claudio m de rosa
  • tse
  • escrutinio final
  • caos electoral
  • fmln
  • arena

Lee también

Comentarios

Newsletter