Dios camina con nosotros

Dios reconcilia y pacifica en lo pequeño, caminando con su pueblo, afirmó el papa Francisco en una de sus homilías, para subrayar que todos nosotros estamos llamados a ser humildes y cercanos al prójimo, como nos enseñan las Bienaventuranzas.
Enlace copiado
Dios camina con nosotros

Dios camina con nosotros

Dios camina con nosotros

Dios camina con nosotros

Enlace copiado


Pero Dios para reconciliar no hace “una gran asamblea”, no firma “un documento”. Dios “pacifica con una modalidad especial. Reconcilia y pacifica en lo pequeño y en el camino”.

En el libro del profeta Miqueas es donde se habla de la pequeña Belén, que será grande porque de aquel “pequeño viene la paz”. Siempre, el Señor elige “las pequeñas cosas, las cosas humildes para hacer las grandes obras”. Y también nos aconseja que nos hagamos pequeños como niños para poder entrar en el Reino de los Cielos”. Dios “reconcilia y pacifica en lo pequeño”.

Pero también en el camino: caminando. El Señor no ha querido pacificar y reconciliar con la varita mágica. No. Se puso a caminar con su pueblo. Y cuando escuchamos este pasaje del Evangelio de San Mateo: ¡pero es el camino de Dios! El camino de Dios entre los hombres, buenos y malos, porque en esta lista hay tantos santos y hay tantos criminales, pecadores también. Hay tanto pecado aquí. Pero Dios no se asusta: camina. Camina con su pueblo.

Y en este camino “hace crecer la esperanza de su pueblo, la esperanza en el Mesías”. El nuestro, retomando un pasaje del Deuteronomio, es un “Dios cercano”. Camina con su pueblo. Y “este caminar con buenos y malos nos da nuestro estilo de vida”.

¿Cómo debemos caminar como cristianos para pacificar como lo hizo Jesús?” “El pueblo soñaba la liberación. El pueblo de Israel tenía este sueño porque le había sido prometido que iba a ser liberado, que iba a ser pacificado y reconciliado. José sueña: el sueño de José es un poco como el resumen del sueño de toda esta historia de camino de Dios con su pueblo. Pero no solo José tiene sueños: Dios sueña. Nuestro Padre Dios tiene sueños, y sueña cosas bellas para su pueblo, para cada uno de nosotros porque es Padre y siendo Padre piensa y sueña lo mejor para sus hijos.

Dios es omnipotente y grande, pero nos “enseña a hacer la gran obra de la pacificación y de la reconciliación en lo pequeño, en el camino, en el no perder la esperanza con aquella capacidad de soñar de los grandes sueños, de los grandes horizontes”. Hoy “en la conmemoración de una etapa determinante de la historia de la salvación, pidamos la gracia de la unidad, de la reconciliación y de la paz”.

Pero siempre en camino, con cercanía a los otros, como nos enseñan las Bienaventuranzas con los grandes sueños. Y continuamos la celebración ahora de la memoria del Señor en lo ‘pequeño’: un pequeño pedazo de pan, un poco de vino... en lo ‘pequeño’. Pero en este ‘pequeño’ está todo. Está el sueño de Dios, está su amor, está su paz, está su reconciliación, está Jesús: Él es todo esto”.

Por eso nosotros debemos también dar los pasos necesarios para caminar con Dios, a su paso, llevando una vida limpia, pensando y ayudando a los demás, no buscando siempre solo nuestra propia comodidad, no olvidando que hay tantas personas que necesitan de nosotros y a las que podemos y debemos ayudar, solamente con querer hacerlo, porque tenemos muchas posibilidades que Dios nos ha dado.

Pidámosle al Señor que nos haga más sensibles a las necesidades de los demás y que nos dé su gracia para vencer nuestra comodidad en todo momento, sirviendo a todos.

Lee también

Comentarios

Newsletter