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Distanciamiento social, físico, pero no virtual

Tengo la convicción de que la transformación digital ya no es opcional ni para las empresas... ni la sociedad civil.

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Ana María Herrarte

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En la situación actual que estamos viviendo, acerca de la cual no entraré en detalles porque ya existe información en exceso, han aparecido muchos conceptos que no conocíamos e incluso nos estamos volviendo expertos en algunos temas de salud. Uno de los conceptos más escuchados es el "Distanciamiento social". Como casi siempre hago ante algo nuevo, lo busqué en Google y me encontré 2.3 millones de referencias, esto puede demostrar la relevancia que ha tomado. "Social Distancing" tiene 759 millones de referencias.

En la página web de la Cruz Roja Americana dice: "Según los médicos expertos, el distanciamiento social es aumentar deliberadamente el espacio físico entre dos personas para evitar la propagación de una enfermedad. Al mantenerse al menos a seis pies (1.8 metros) de distancia de otras personas disminuyen las posibilidades de contraer COVID-19". De esto surge también la necesidad de que los estudiantes se queden en sus casas y luego también sus padres, llegando al otro concepto famoso que, aunque ya lo conocíamos no nos era muy familiar, la cuarentena. El gran objetivo, distanciar a las personas para evitar o minimizar los contagios.

Cuando allá por 1995 en lo que eran los inicios de la era digital, empecé a dar conferencias sobre Mercadeo Interactivo para plantear cómo la tecnología estaba provocando que la relación de las empresas con los consumidores pasara de ser un monólogo a un diálogo, la gran declaración inicial que yo hacía era: El colapso de la geografía. La muerte de la distancia. Sí, algo está ocurriendo, y muchos de nosotros luchamos por saber de qué se trata. ¿Qué ocurre? ¿Por qué? ¿Y que efectos tendrá en nuestra vida y en la de nuestros hijos? Debo confesar que jamás imaginé que esa tecnología permitiría que las personas pudieran trabajar desde sus casas, los niños recibir sus clases también desde sus casas, las amigas citarse virtualmente por la tarde para una tertulia con una copa de vino cada una en su casa, el niño celebrar su cumpleaños junto con sus amiguitos presentes en una cámara de un celular. Realizar transacciones financieras sin necesidad de ir al banco. Hacer consultas médicas sin tener que ir a una clínica.

Desde hace cierto tiempo tengo la convicción de que la transformación digital ya no es opcional ni para las empresas o instituciones ni para la sociedad civil, en mis conferencias hablo de que el mundo no volverá a ser el mismo porque ahora existe un nuevo mundo compuesto por dos dimensiones: la real y la virtual, y me sorprende esa renuencia, casi generalizada, a aceptar esto. Esperaría que esto cambie ahora que ha quedado demostrado cómo las tecnologías digitales habilitadoras nos han permitido respetar el distanciamiento social, sin renunciar a nuestras relaciones.

Me parece triste que haya sido necesario sufrir una situación como esta para que esta necesidad se hiciera evidente. Cuántas empresas hubieran querido estar preparadas para el comercio en línea en estos momentos, para sustituir las ventas en el mundo físico por las virtuales.

Creo que tendré que cambiar mi discurso, porque el mundo ya no es el mismo pero porque ahora tendremos que pensar en el antes y después del coronavirus.

Tags:

  • Distanciamiento social
  • transformación digital
  • COVID-19
  • tecnología

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