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Doble moral y homofobia (Parte 1/5)

“No soy gay ni nunca lo he sido” fueron las palabras del exsenador ultraconservador Larry Craig después de anunciar su renuncia al Senado norteamericano tras 16 años de carrera en este.
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El entonces defensor de la moral y las buenas costumbres se vio en la encrucijada de haber actuado de forma incongruente entre su discurso y su vida privada, ya que propició un encuentro sexual en los baños de un aeropuerto con otro hombre.

La noticia no fue que Craig imitara a George Michael (que Dios lo tenga en su gloria), sino por el hecho que el exsenador había erguido su imagen con un discurso en contra de los derechos LGBT; así, en su récord de votación consta que votó en contra de los matrimonios de personas del mismo sexo, de la creación de crímenes de odio contra personas LGBT, de la prohibición de discriminación laboral por razones de orientación sexual, entre otros.

Otro ejemplar de la doble moral la encontramos en el pastor evangélico Ted Haggard. Este se vio involucrado en un escándalo de prostitución sexual masculina, a pesar de que predicaba que la homosexualidad era un pecado. El caso del pastor Haggard, pese a no caer dentro de la categoría de “infidelidad responsable” (jerga del abogado del pastor Carlos Rivas), sí representa un ejemplo de la doble moral –que al parecer no se limita por fronteras– ya que no practica lo que predica.

En 2012 el Journal of Personality and Social Psychology de la Asociación Norteamericana de Psicología presentó evidencia empírica de cómo la homofobia surge como una defensa natural de un individuo que busca suprimir su impulso sexual hacia el mismo sexo. Ese mecanismo de autodefensa se refleja por medio de un rechazo irracional a personas con orientación sexual diferente a la heterosexual, al extremo de negar derechos fundamentales a personas por una simple diferencia como la orientación sexual.

En la investigación (Weinstein, N. y otros, 2012) “Parental Autonomy Support and Discrepancies Between Implicit and Explicit Sexual Identities: Dynamics of Self-acceptance and Defense” se responde a la pregunta ¿qué es lo que lleva a un homofóbico a que reprima su condición de homosexual? El patrón identificado en personas homofóbicas, además de tener deseos homosexuales reprimidos, es que provienen de hogares con padres controladores y con prejuicios hacia los homosexuales. Esta conclusión deja claro que deben haber medidas para que desde el seno de la familia existan las condiciones para que haya tolerancia, aceptación y respeto. Al fin y al cabo, el núcleo de la familia es el amor, una fuerza que incluye, no que excluye.

Si casos de doble moral ocurren en sociedades más abiertas que la nuestra, es de destacar que cada vez haya más “[email protected] [email protected]” que se dedican a rasgarse las vestiduras en defensa de la “familia” (como si ser homosexual fuera causal para perder el parentesco), lo cual me hace preguntarme si se trata de auténticos irracionales o de personas reprimidas que tratan de desviar la atención del “elefante en el cuarto”. En todo caso, debemos recordar la importancia de tener compasión con todos aquellos que han sido víctimas del conservadurismo y el machismo que desde 1821 alimentan prejuicios y segregan a la sociedad salvadoreña.

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