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Dolores Delgado, maestra y poeta de los niños

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Alberto Arene - Economista / analista

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Dolores Delgado nació en San Salvador hace 95 años, ingresó a la Escuela Normal de Maestros de San Salvador donde se graduó como maestra de Educación Primaria, profesión a la que dedicó su vida entera, además de educar a sus siete hijas y escribirle a ellas y sus pequeños alumnos dulces cartas y bellos poemas recogidos en varias obras. En un simbólico y emotivo evento celebrado anteayer en casa presidencial, en que el ministro de Educación, Carlos Mauricio Canjura, reconoció su diversa y fructífera vida de maestra y su obra poética, doña Dolores cedió los derechos de autor al Estado salvadoreño, autorizándole a reproducir su obra. Nada más relevante en estos tiempos en que la primera prioridad de la educación debe centrarse en la primera infancia y en el estímulo a la sensibilidad, creatividad, empatía y solidaridad de nuestros niños.

Comenzó su magisterio en la Escuela Rural de San Isidro, en las faldas del volcán El Chingo, en Chalchuapa, continuó su labor docente uniéndose al grupo de fundadores del Colegio Salvadoreño Alemán, donde formó y dirigió su Jardín Infantil por varios años. Durante dos décadas trabajó de maestra de primaria en la Escuela República de México y en la Escuela República de Brasil, estudiando de noche Bachillerato y luego Derecho en la Universidad de El Salvador. La experiencia adquirida en numerosos casos de niños con dificultades de aprendizaje la motivan a calificarse como maestra de Educación Especial, formando parte del equipo de maestras especializadas del Centro de Parálisis Cerebral de San Salvador, labor que con esmero y pasión desempeñó durante los últimos años.

Madre de siete niñas a quienes educó y sacó adelante prácticamente sola como tantas madres salvadoreñas, multiplica el amor profundo hacia los niños adentrándose a su inocencia y creatividad, creándoles fantasías que los ayuden a elevarse ante la adversidad de la vida, recreando ambientes de ensueño dignos de su infancia. Así nacen sus primeros libros ya editados "Corazón de Niño" y "Ya Sé Leer", obras concebidas de forma recreativa y como medio docente para maestras de parvularia. Además, escribió tres libros dedicados a su familia: "Consejos a Mis Hijas", "Retazos" y "Amor y Ternura de Una Abuela". Más recientemente escribe una novela basada en anécdotas de su juventud: "Flora, Una Niña Buena".

Su naturaleza profundamente humana, romántica y expresiva, se refleja en su libro de poesía romántica "Sonrisas y Lágrimas de Amor", sobre el que Quino Caso lo calificó como "el breviario en que se hallan los latidos de su corazón enamorado. Es el libro de sus confesiones, de sus desahogos, de su alma, en fin, de mujer".

En sus palabras de agradecimiento leídas por su hija Telma Viale, doña Dolores expresó: "La poesía me ha hecho una persona más feliz, más triste, y por ende más viva. En ella aprendí tantas formas de entender la vida y de amarla. Descubrí desde joven que los poetas abrazan sus sentimientos y simultáneamente componen una música para acompañar el sentimiento de otros tantos. Descubrí cómo ese sentir tan íntimo y personal se hacía colectivo al derramarlo en verso. Fue así, por una fuerte necesidad humana de compartir un caudal de emociones intensas, que nacen mis versos; primero hacia los niños, el primer amor de mi vocación de maestra, luego nacen los versos románticos, seguidos por los del amor de madre, de abuela, y tantos otros afectos como el amor a la patria, al maestro, a nuestra tierra, haciendo también elogios a nuestra naturaleza que ha sufrido tanta negligencia".

En el acto en referencia, María Isabel Rodríguez, asesora de salud y educación de la presidencia, reconoció la relevancia de ambas vocaciones tan vinculadas: "Qué lindo la asociación de maestra y poeta, qué lindo usar la poesía para educar, qué lindo sentir ese calor, esa dulzura que se siente en los poemas de Dolores, y que contribuye a que su obra sea todavía más dulce, que llegue más dentro".

La maestra y poeta agradeció a los niños por haber inspirado la mayor ternura que un corazón puede contener, añadiendo que ellos son alegría y fantasía, y que en los versos quiso preservar su derecho a una infancia feliz. Sus compatriotas reconocemos la contribución de su magisterio y de su poesía; y celebramos su vida, maestra y poeta de los niños.

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  • Dolores Delgado
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