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Domínguez: cuando la verdad duele

Los medios de comunicación, además de informar sobre lo que la gente desea o tiene derecho a conocer... también deben investigar, ser críticos y denunciar sin temores los actos o situaciones indebidas...
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Domínguez: cuando la verdad duele

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“Grave delito comete aquel ciudadano que por temor o conveniencia calla los hechos y los nombres de quienes destruyen o traicionan a la Patria”, es uno de los pensamientos que dejó mi padre y que hoy recuerdo para dar apoyo al trabajo del periodista Rafael Domínguez. Usted cumplió, sabiendo que cuando decir la verdad le duele a los señalados tiene costos, especialmente ante las mentes oscuras y arteras que se esconden en el anonimato.

La libertad de acceso a la información y a difundirla sin temores de represalias es fundamental para la democracia y la contraloría ciudadana. Reitero, solo cuando hay libertad se puede encontrar la verdad y solo cuando se ha encontrado la verdad se puede hacer justicia.

Por eso, las mentes oscuras buscan restringir la libertad. En el caso de Domínguez, sabemos que hubo presiones (otra expresión de extorsión) muy fuertes hacia AGAPE para que cerrara el programa, amenazando con recortes de recursos para las grandes obras sociales que esta ONG realiza. Como lo dijera Domínguez, “estamos censurados, estamos recibiendo la bota en el cuello, por decir lo que a muchos no les gusta que se diga”.

El final de este programa es claramente un rayo de luz del “faro de Venezuela que ilumina” a la alta dirigencia del partido oficialista y a sus funcionarios en el Gobierno. En Venezuela se cerraron medios, se expulsa a CNN, se encarcela a la gente que piensa diferente, manipulan las leyes e impera un “terrorismo de Estado”, según Luisa Ortega, fiscal general de Venezuela.

Igualmente, en El Salvador, hay amenazas y acciones ilícitas. En enero, el alcalde de San Salvador no dejó entrar a los reporteros de los periódicos a una conferencia de prensa. Igual sucedió en la elección interna de los candidatos a diputados y a concejos municipales, cuando el FMLN prohibió la entrada a medios de comunicación y se impidió a sus militantes sacar fotos. Igual al “faro de Venezuela”.

También sucedió el caso del “troll center”, con ataques a LA PRENSA GRÁFICA y al Diario de Hoy, sin contar la gran cantidad de trollers que no discuten ideas, sino que solo insultan ocultos en el anonimato. El límite llegó con el caso del periodista Cristian Meléndez, quien fue amenazado de muerte, hecho denunciado en la FGR. La Asociación de Periodistas de El Salvador catalogó esto como “intentos de amedrentamiento contra el periodista”, “que fueron promovidas por la cuenta de redes sociales llamada Sociedad Civil, que está explícitamente alineada al partido FMLN y a funcionarios del gobierno de ese partido”. La amenaza se dio tras la publicación de investigaciones que vinculaban a la Alcaldía de San Salvador con contratos altamente cuestionables, por lo que el alcalde también demandó a LPG.

Por esto, no extraña que el Gobierno de El Salvador no estuviera entre los países que lideraron en la Organización de Estados Americanos la declaración sobre “el derecho a la libertad de pensamiento y expresión y la seguridad de los periodistas y trabajadores de los medios de comunicación”, que “condena los asesinatos, agresiones y otros actos de violencia contra periodistas y trabajadores de medios de comunicación”.

Según esta declaración, “cuando se obstaculiza el libre debate de ideas y opiniones se limita la libertad de expresión y el efectivo desarrollo del proceso democrático; y que solo “garantizando el derecho de acceso a la información en poder del Estado se conseguirá una mayor transparencia de los actos del gobierno afianzando las instituciones democráticas”. Obviamente, lo sucedido con Rafael Domínguez es una violación a la Declaración de Principios de la OEA y a la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Mucho hablan de transparencia, pero es del diente al labio. Por ejemplo, vemos que según el “Informe de Transparencia Municipal” del Instituto de Acceso a la Información Pública, la Alcaldía de San Salvador se ubica en el puesto 35 entre 42 municipios con una nota de 1.11 de un máximo de 10. Reprobado.

Los medios de comunicación, además de informar sobre lo que la gente desea o tiene derecho a conocer sobre lo que sucede dentro y fuera del país, también deben investigar, ser críticos y denunciar sin temores los actos o situaciones indebidas que se dan en el ámbito privado y público.
 

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