Doscientos mil votos para un fraude

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Tal como vemos o leemos cada día en la prensa nacional, hemos llegado a acostumbrarnos al circo mediático entre el partido de gobierno y el alcalde de San Salvador, por un lado; y a la supina torpeza del partido opositor peleándose la candidatura presidencial de forma adelantada, pero dejando totalmente solos a los candidatos a diputados y alcaldes, por el otro. Vemos eso todos los días, pero no alcanzamos a vislumbrar el horrendo “fraude legal” que pudiera estar gestando el FMLN para las elecciones de 2019.

¿Por cuántos votos ganó el actual presidente?: en una controvertida votación, con apagones y la totalidad de los magistrados del Tribunal Supremo Electoral a su favor, con algo más de seis mil votos, lo que representó el 0.2 por ciento del escrutinio total. La tendencia en San Salvador no ha sido diferente, en donde el actual alcalde ganó al candidato de ARENA por cinco mil y tantos votantes y la anterior alcaldesa del FMLN, Violeta Menjívar, cuando ganó, lo hizo por menos de cincuenta votos. No hay duda, desafortunadamente El Salvador está polarizado y partido en dos mitades (por lo menos los votos duros de ambos institutos políticos) que hacen que quien gane, lo haga solo por algunas centenas de electores; y esto, ambos lo tienen claro.

¿Cómo hacer entonces para conseguir el gane con suficiente margen para que aun delante de observadores nacionales e internacionales y sin repetir prácticas antiguas como vaciar y cambiar cajas electorales o comprar voluntades en el TSE; y sobre todo a sabiendas que la popularidad del partido gobernante va en caída libre y que no ha cumplido ninguna de sus promesas de campaña, empezando por el combate a las pandillas, a las que fortaleció; la educación, que se ha tornado increíblemente mala; la salud, que es hoy por hoy totalmente precaria y la creciente falta de empleos y oportunidades?; ¿cómo hacer, digo, para ganar esas elecciones presidenciales, que de ser perdidas por el FMLN podrían dar al traste con su proyecto político y abrir las puertas para que una fiscalía independiente investigue sus acciones?

Pues sencillo: aumentando el caudal electoral ya sea por convencimiento, engaño o importando desde Nicaragua electores para el partido rojo; y ese es precisamente el evento que todos los que no estamos de acuerdo con las prácticas corruptas de quienes creen en un totalitarismo debemos impedir.

Permítanme explicarme: hace algunas semanas el Gobierno y sus voceros empezaron a insistir en la “legalización de 200 mil centroamericanos que trabajan en El Salvador”; esto puede querer decir varias cosas; desde la más obvia y la que no sería mayor problema, que se refiere al hecho que efectivamente estas personas sí vivan en nuestra tierra y hayan solicitado su residencia legal; hasta el hecho que se trate de militantes de izquierda, que sean llamados por la inteligencia del partido gobernante y a los que se les pretenda dar la ciudadanía antes de 2019, para que voten en esa elección y definan al ganador de la misma. Lo complicado es que ni queda claro, ni parece importarle a los partidos opositores, por lo que queda en manos de la ciudadanía, estudiar con detenimiento cualquier intento fraudulento de modificación a la ley de extranjería; y eso es precisamente lo que empezará a hacer el movimiento Libertad; porque nadie debe estar sobre la ley y todos debemos entender las reglas del juego, las que deben ser limpias y transparentes y jamás modificarse por conveniencias personales.

Quedan muchos otros cuestionamientos sobre las recientes acciones de los institutos políticos y de algunos dirigentes mediáticos, como el señor Bukele en una aparente confrontación sin sentido con su partido. ¿Quién gana? ¿Quién pierde? ¿Será todo producto de las drogas, el mal genio y la espontaneidad? ¿O se trata de un juego medido y meditado por el mismo alcalde?... De eso, hablaremos en quince días.

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