EL FENÓMENO TRUMP (1)

Pocas veces en la historia política de Estados Unidos se había desnudado una crisis como la que vive esa gran nación, con la irrupción de un candidato como Donald Trump.
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EL FENÓMENO TRUMP  (1)

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En una fase preelectoral, su discurso alarma a muchos del resto del mundo, pero goza de amplia popularidad dentro de Estados Unidos y virtualmente aplasta a todos sus contendientes republicanos en las primarias. Probablemente no logre suficientes delegados para llegar a la convención con el número necesario para ganar, pero su superioridad sobre el resto de candidatos es tan amplia que puede ganar la nominación a menos que algo extraordinario suceda.

Fuera de Estados Unidos se escuchan más los tantos contras que tiene este candidato, arrogante, polarizador, ataca a los hispanos, musulmanes, se comporta groseramente con la prensa y virtualmente con el que se le ponga en frente, muestra una enorme intolerancia hacia los extranjeros y su figura mediática explotada al infinito con su cuidadoso peinado estrambótico y su forma abusadora populista son repudiados por gente común en Latinoamérica e intelectuales en Europa y Estados Unidos. Su personalidad y la forma de conducirse tiene cierta similitud con líderes populistas que se convirtieron en dictadores, aprovechando una nación dividida y la debilidad de los partidos políticos existentes. De los candidatos de su propio partido y candidatos del partido contrario surgieron explotando las frustraciones de su pueblo y terminaron convirtiéndose en dictadores que causaron mucho daño. El caso más reciente en Latinoamérica es el de Hugo Chávez, pero hay más en la historia. Algunas de sus prácticas son muy similares a las que utilizó Benito Mussolini, un populista clásico que implementó el fascismo en Italia. Y de uno de los hombres que más daño ha causado a la humanidad: Adolfo Hitler, que se apoderó de una Alemania débil, humillada, sin esperanzas y explotando el nacionalismo y el orgullo alemán perdido, convirtió lo que todos sabemos en la Segunda Guerra Mundial, en la que murieron cerca de 70 millones de personas.

Fuera de Estados Unidos es difícil comprender el enorme apoyo que tiene este magnate inmobiliario mediático metido a político populista y no se encuentra mucho escrito que explique con claridad o defienda el fenómeno. Recientemente el Washington Post publicó una columna muy lúcida que explica un factor que Trump explota: muchas de las rabias y frustraciones que vive la población en Estados Unidos, rabia contra los políticos, rabia con su situación económica, con el mal servicio de salud, rabia contra los musulmanes, rabia contra el establishment político corrupto que percibe que los partidos se turnen en el poder durante mucho tiempo y de una forma u otra terminan favoreciendo la corrupción en Washington: ejecutivos, senadores y congresistas; de gobiernos estatales y sus favores a la capital, a Wall Street, la gran industria, al mundo corporativo en detrimento del ciudadano común que se siente victimizado.

Un prestigioso periódico europeo publicó una … “Middle América”, es decir el interior de Estados Unidos, excluyendo las costas, estaba enseñando su cara más fea al apoyar al candidato Trump, y ciertamente el mayor apoyo de Trump parecía estar en los estados del centro entre población blanca que no se acostumbra a los cambios que vive esa sociedad, a gente del sur profundo que siente que Trump podría entrar a su casa y participar de la BBQ cocinada en su patio a la par de otros “rednecks” con sus escopetas a la par, otros de diferente nivel social siempre en el centro, simplemente están muy descontentos con la clase política que ha manejado el país durante mucho años de una forma ineficiente y corrupta y cree que es necesario un cambio, sin realizar probablemente si el remedio es peor que la enfermedad.

Mi sorpresa es que muchos preparados, inteligentes, liberales moderados lo apoyan.

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