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EUA, socio y aliado

Recientemente la embajadora de Estados Unidos en El Salvador, Jean Manes, instó a los salvadoreños a combatir la corrupción que tiene al país estancado y con pocas esperanzas.
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Para lograr un mejor clima de inversión y estabilidad económica para todos los sectores incluyendo a los menos favorecidos, dado los múltiples problemas de desigualdad y falta de oportunidades que han llevado a la juventud salvadoreña por caminos equivocados.

De modo que la embajadora Manes ha sido muy oportuna en aseverar que las únicas personas que se oponen a combatir la corrupción “son los corruptos”. En tal sentido no se puede ser laxo en el combate a la corrupción, es decir o estamos con los buenos o con los malos, pero no se puede ser ambiguo ante el flagelo de la corrupción, dado que estanca la económica y retrasa a los pueblos.

Así mismo la “corrupción” desvía las obras públicas, ya que no llegan a las grandes mayorías ni a los que más necesitan, porque unos cuantos con poder político y económico se llevan una tajada exageradamente grande del pastel de forma ilícita. Entonces ¿a quién no le conviene detener esta fiesta que ha llevado al país por los pasillos de la miseria y mediocridad? La respuesta es: a los mismos de siempre, solo que ahora se han cambiado de cancha.

Evidentemente las declaraciones de la embajadora no han caído tan bien que se diga al partido en gobierno, dado que algunos diputados del FMLN y el mismo señor presidente han interpretado como intervención a la soberanía salvadoreña por parte del Gobierno de Estados Unidos de América. Esta postura oficial estaría bien si fuera objetiva o no se necesitara nada de EUA.

Ya que El Salvador ha sido intervenido en su soberanía en múltiples ocasiones por Cuba, Brasil, Bolivia, y especialmente por Venezuela, todo ello en el marco del crecimiento de la revolución y el socialismo del siglo XXI. Prueba de ello son las riquezas que hoy ostentan las empresas ALBA en el Salvador. Sin embargo, nada se dijo sobre estas intervenciones a nuestra soberanía.

Es decir que como país sí estamos dispuestos a que los países del ALBA intervengan y nos digan cómo tenemos que gobernar y cuál es la línea populista que se debe seguir para adormecer al pueblo con un par de zapatos y un vaso de leche, pero nos molesta que EUA nos diga que tenemos que combatir la corrupción independientemente de donde venga.

De manera que no podemos ser ingratos con EUA, que ha sido nuestro socio y aliado, el cual nos ha ayudado en los momentos más críticos; pestes, terremotos, inundaciones, programas alimenticios, salud, seguridad, combate al narcotráfico y a las pandillas, Fomilenio, Asocio para el Crecimiento, entre algunos programas de ayuda, y todo ello lo ha realizado EUA sin importar el partido político que ha gobernado.

Tampoco debemos olvidar que hay aproximadamente dos millones y medio de compatriotas residiendo en EUA, unos están legales y otros ilegales, cuya remesa según cifras del BCR alcanzó los $2,594.54 millones, de enero a julio de 2016. Esta cifra tuvo un aumento del 6.22 % con respecto a 2015. Siendo el mayor crecimiento reportado en los últimos 7 años.

Ahora hagámonos las siguientes preguntas: ¿Qué pasaría si EUA decidiera no renovar el TPS? ¿Qué pasaría si decidiera enviar cada día 50,000 indocumentados? ¿Qué pasaría si decide cortar toda la ayuda económica? Evidentemente El Salvador tendría un verdadero problema. Es momento de poner las barbas en remojo, ser humildes con nuestro benefactor aunque se tengan diferencias ideológicas. “No se le puede morder la mano al que da de comer”.

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