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Educación: caos silencioso

Claramente, todos los indicadores demuestran que la educación no avanza, retrocede en El Salvador. Triste destino estamos construyendo para nuestros hijos. La historia los juzgará.
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Todos reconocen la importancia de la educación y la cultura para potenciar el progreso socioeconómico de un pueblo. Por eso, parecieron lógicas las promesas del presidente Sánchez Cerén el 1.º de junio de 2014: crear el Ministerio de Cultura y, en 2015, el Ministerio de la Mujer. Además, aumentar el presupuesto de Educación al 6 % del Producto Interno Bruto (PIB). Todavía, a mediados de 2016, son solo promesas.

Contrariamente, la asignación para Educación “disminuye” de 3.66 % en 2009 a 3.59% en 2015 y presupuestaron 3.44 % del PIB para 2016. Así, la educación no avanza, retrocede.

Veamos. La “tasa de asistencia escolar” de la población de 4 años y más, uno de los “indicadores básicos que reflejan los retos y avances del sistema educativo nacional”, según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM), era de 30.1 % en 1991 y se llegó a 33.0 % de la población en 2008. Luego cae fuertemente hasta 29.6 % en 2014 (no hay datos para 2015). Claramente, se perdió lo ganado y retrocedieron un cuarto de siglo. Catastrófico.

Luego, en los últimos 7 años, los resultados de la PAES son mediocres. Desde que el presidente Sánchez Cerén era ministro de Educación, se propuso elevar el promedio de la nota PAES del 6.17 de 2008 a 6.20 en 2014. Sucedió todo lo contrario, cayó a 4.85 en 2011 y solo llegó a 5.20 en 2014 –un punto por debajo de la meta–, y a 5.30 en 2015. Obviamente, fracasaron, aunque incluso hicieron cambios para tratar de tener mejores resultados. El Gobierno sigue reprobado.

También la matrícula total, pública más privada, cae de 1,769,000 alumnos en 2008 a 1,557,000 en 2015 (LPG/21/ju/15), por tanto, hay 212 mil matrículas menos según datos de censos escolares de la Gerencia de Monitoreo, Evaluación y Estadística, MINED. Además, los alumnos repetidores en educación básica aumentan de 4.9 % en 2009 a 5.8 % en 2014; y los de educación media de 4.0 % a 4.9 %, en el mismo período. Vamos en retroceso.

Por otra parte, según el “Observatorio MINED 2015, sobre los Centros Educativos Públicos en El Salvador”, que censó 5,178 centros escolares, con datos de 5,131 (faltaron 46), realizado por FUNDATER, a un costo de $555,000, y que fue entregado al ministro de Educación por el director de Planificación, en noviembre de 2015, hay 1,295,000 alumnos en las escuelas públicas (el resto, unos 262 serían privados) con base en los libros de registro de matrícula de cada escuela. Pero, extrañamente FUNDATER solo encontró 982,331 niños/as los días de visitas, 312,895 o 24.2 % menos. ¿Por qué esta gran diferencia?

Por su parte, la matrícula total “Básica” (1.º a 9.º grado) cayó de 1,342,000 en 2008 a 1,101,000 en 2015, unos 241 mil alumnos menos. Claramente, les están quitando las posibilidades de progreso a esos jóvenes. Según la EHPM, quienes tienen menos de 9 años de estudio difícilmente ganan más del salario mínimo si entran al sector formal y menos en el sector informal. Están condenando a estos jóvenes a ser eternamente pobres.

En el lado tecnología, el 69.8 % de las 5,132 escuelas tiene computadoras según el Observatorio MINED 2015, pero solo el 33.7 % tiene conexión a internet. Olvidan lo más importante y razón de ser de las computadoras: que el niño aprenda a aprender, a investigar. En total hay 110,901 computadoras, pero solo 78,234 (70.5%) sirven. Todo muy lejos de la meta de una computadora por niño/a.

Sobre alimentación escolar, el 51 % de las escuelas cubre refrigerio entre 1-20 días, tras cada una de las 3 entregas anuales, cubriendo un total máximo de 60 días de los 200 que tiene el año electivo: cubren menos del 10 %. Y, nada dicen sobre el “vaso de leche”.

Sobre servicios sanitarios, 27 de cada 100 “no” tienen puertas que den privacidad durante el servicio. Están en regular y mal estado (sin conocer base para calificarlos) entre 34-36 % de los sanitarios tipos “fosa”; entre 22-23 % del tipo “de lavar”; y entre el 32-34 % del tipo “letrina abonera”. Y los maestros están en iguales condiciones. ¿Cómo vamos a enseñar a los jóvenes a ser limpios? ¡Horrible!

Claramente, todos los indicadores demuestran que la educación no avanza, retrocede en El Salvador. Triste destino estamos construyendo para nuestros hijos. Los maestros lo saben, ellos los juzgarán.

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