Educación de alto nivel, la salida

“Programas privados como ‘Oportunidades’ que educan en inglés, Computación, Matemáticas, ciencias y valores, a jóvenes talento de escasos recursos y que trabajan con ellos hasta insertarlos en el sector laboral, nos dan el ejemplo a seguir.” R. Kriete
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Mundialmente se reconoce que la educación de alto nivel, tan cerca como se pueda del primer mundo, orientada a valores y prepararse de acuerdo con los tiempos para incursionar en el mundo y en la competencia laboral globalizada, es la mejor arma para las actuales generaciones y las que no han nacido aún para tener un mejor futuro. Nadie lo duda, aunque ponerlo en efecto se vuelve difícil, porque, al final, en países que deseen hacerlo se debe juntar la voluntad de todo un país y eso cuesta, lo complican los funcionarios que cambian constantemente y al llegar al mando ignoran con mucha frecuencia las ricas experiencias pasadas en su mismo país y se pierden de seguir las mejores prácticas de los países que tienen éxito. Hay tantos ejemplos...

El segundo obstáculo es generalmente el gremio magisterial, que no se prepara adecuadamente. Sus miembros son usados políticamente y reaccionan de manera complicada al plantear cambios que perciben que amenazan a su statu quo, aquí y en todo el mundo se da igual, es inherente a la naturaleza humana.

Así se va perdiendo el sentido de urgencia de llevar al país a otro nivel, adquiriendo un compromiso de largo plazo para alinear y movilizar los recursos y voluntades de la sociedad en ese objetivo de largo plazo.

Mientras, al Estado le es difícil mover a otros y moverse él mismo por el peso de la burocracia, porque enfrenta prejuicios, las propias dificultades internas de interpretación de la realidad y las oposiciones a menudo egoístas, miopes, poco informadas o, en el peor de los casos, por intereses personales; hay iniciativas privadas orientadas en el camino adecuado que llenan de esperanza y muestran el camino a seguir, demostrando que cuando hay voluntad, deseo de servir y mística, las cosas se pueden hacer realmente bien.

El más reciente ejemplo es el programa “Oportunidades”, impulsado por la fundación Gloria de Kriete, su dinámica directora –Celina– y las organizaciones y personas que logran aglutinar alrededor de las ideas que persiguen con pasión en beneficio de la sociedad. Probablemente se inspiró en ¡Supérate!, extraordinario programa impulsado por la familia Sagrera-Palomo que educa complementariamente a jóvenes en desventaja, reproducido exitosamente por otros empresarios visionarios que implementan su Responsabilidad Social Empresarial con este programa, que enseña valores, inglés, Computación y Matemáticas, complementando la escuela.

“Oportunidades” evoluciona con novedades, sus organizadores movilizan a jugadores importantes, se sitúan como una fundación de segundo piso que apoya programas exitosos. Así, en esta causa montan a bordo a la Corporación del Milenio, Microsoft, la ESEN y la fundación JJ Borja. La unión hace la fuerza.

Otra novedad es el blanco inteligentemente escogido, bajo la premisa de que, debido a la disminución en la fecundidad, “la generación entre 10 y 20 años es la más grande de la historia, y por su tamaño es (ahora) la única generación que puede impulsar el desarrollo al llegar a su edad productiva” y que “tenemos solo cinco años para preparar a la generación mas significativa de El Salvador” enfocan sus esfuerzos en lo dicho.

Inteligentes y eficaces objetivos, enlazar a jóvenes talento con las necesidades del mercado laboral, formando una red de jóvenes líderes bien preparados, de escasos recursos con un consejo de empresas que participe en el desarrollo de su educación hasta su inserción en el mercado laboral. El ejemplo que nos dan los programas como “Oportunidades” y ¡Supérate! es que potencian el desarrollo de jóvenes talentosos de escasos recursos para llegar a niveles más altos, lo que debe producir un círculo virtuoso de los beneficiados para ayudar a otros.

¿Por qué no podemos repetir eso a nivel país? Se han diseñado programas para jóvenes talento, pero nunca trascendieron mucho. Quizá debemos identificar las claves del éxito en estos programas y tratar de reproducirlos a escala nacional, y pronto porque es urgente.

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