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Educación en prevención de prácticas corruptas debe ser un aporte del actual gobierno

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Walter Morales

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La corrupción en El Salvador es un tema fundamental que debe ser abordado sin ningún temor. Hay casos evidentes como: El Chaparral, Polistepeque extensión de Odebrecht, carretera Diego de Holguín, SITRAMSS, FONAVIPO y programa "Casa para todos" por compra de terrenos sobrevalorados, o la administración de fondos en ASOCAMBIO, y es inevitable lamentar que sea generalizada en ámbitos público y privado, pero con más visibilidad y perjudicial en el primero.

Las causas de la corrupción son diversas: de carácter social, educacional y cultural, otras de origen institucional. Y esos casos nos hacen reflexionar y preguntarnos: ¿falta de valores?, ¿confusión entre el éxito y riqueza?, ¿filosofía del fin justifica los medios?, ¿ambición de poder en beneficio propio o de terceros?, ¿deseo desmedido de querer vivir únicamente del Estado?

Estas interrogantes, entre otras, nos llevan a concluir lo imperante que es mejorar la educación en el país desde fundamentos básicos e incluir, en los planes educativos, áreas como: ética, moral y cívica; además de sanas prácticas de negocios desde la niñez, porque hay actos y actitudes que parecieran no tener importancia, pero que moldean el carácter y generan comportamientos corruptos a futuro, como los que vivimos en el presente.

Los desafíos son muchos, la falta de voluntad de gobernantes para enfrentar el problema es preocupante. En el país hay ausencia de educación en prevención de la corrupción y sus consecuencias, por ello se debe trabajar juntos como sociedad y por parte del gobierno contra este flagelo. Es indispensable crear contralorías sociales que vigilen el adecuado ejercicio de los recursos públicos. Solo de esa manera se podrá erradicar este cáncer.

Pero para lograr la sinergia entre sociedad y gobierno, por el bien común, es necesario tomar como bandera de lucha la educación en prevención de la corrupción en todas sus formas y del lavado de dinero. En este sentido, el Estado debe tomar un rol protagónico en fomentar la cultura de prevención, a través de la educación.

Por ejemplo, la prevención de lavado de dinero y activos es responsabilidad de todos, no solo de la empresa privada o entidades financieras, por lo que se hace un llamado para que la educación en prevención de prácticas corruptas sea un eje en la política del actual gobierno, enfocado en hacer cumplir con las leyes y regulaciones a cada funcionario.

Asimismo, crear instituciones cuyo prestigio sea respaldado por su actuación, independencia, transparencia y rendición de cuentas. Urgen organismos que fomenten la legalidad y no la impunidad –como la CICIES– y que se revisen las actuaciones de entes contralores como la Corte de Cuentas de la República, Superintendencias y la misma Fiscalía General de República, señalando y concretizando la judicialización de los actos de corrupción.

No se puede prevenir sin educar, ese es el lema, por eso es necesario capacitar y definir, responsabilidades penales y administrativas, para evitar actividades delictivas por parte de empleados y funcionarios.

Debemos hacer un esfuerzo para lograr cambios profundos, restablecer y aplicar buenas prácticas para evitar la corrupción a través de la educación, esto debería ser un aporte del nuevo gobierno para la población salvadoreña.

Tags:

  • corrupción
  • planes educativos
  • cultura de prevención
  • instituciones

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