Educación financiera en las escuelas fortalece la identidad local de los estudiantes

Los maestros de los centros escolares deben promover las competencias financieras de los estudiantes, como el ahorro y el equilibrio entre ingresos y gastos.
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Ricardo Bracamonte / Máster en Evaluación y Política Educativa

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La transparencia y la rendición de cuentas deben elevarse a nivel de los principales valores que fortalezcan la identidad local y nacional de los ciudadanos del país.

Los actuales y los próximos alcaldes de los 262 municipios del país debieran tener como obligación central de su gestión visitar los centros educativos para explicar, con números en mano, cuánto reciben de impuestos, en qué gastan el dinero que reciben de los ciudadanos, qué tipo de otros ingresos reciben, cómo manejan el FODES, etcétera.

Los estudiantes de tercer ciclo y bachillerato, futuros ciudadanos de la república, al recibir esta información van adquiriendo un especial interés por el trabajo de las alcaldías a favor de la comunidad en que viven.

Por supuesto que la educación financiera debe orientarse a que los estudiantes cultiven el valor del ahorro y sepan elaborar un presupuesto de sus ingresos y gastos personales o de la familia, tal y como lo indican recientes programas que desarrollan entidades gubernamentales y privadas que buscan enseñar derechos y responsabilidades económicas y sociales como elemento clave para crear una generación de adultos capaces de tomar sabias decisiones para su futuro.

Sin embargo, agregar el elemento de control de las finanzas en los funcionarios de la localidad ayudaría a educar en transparencia y en honestidad a los futuros ciudadanos y fortalecería que los jóvenes se sintieran más identificados con su comunidad.

La identidad nacional se ha venido conociendo tradicionalmente como el respeto a los símbolos patrios, la identificación con las pupusas, el amor por la selecta y por el reconocimiento a los grupos originarios de nuestro país; sin embargo, el conocimiento del manejo de los fondos en la administración pública local abonaría a que los futuros ciudadanos acrecienten su amor a la localidad y, a la vez, a colaborar en futuros proyectos y programas que se desarrollen en su comunidad.

Es común en los pueblos que el señor alcalde, con mucha pompa, hace entrega a la población, como si fuera una donación suya, de la remodelación de un parque o la pavimentación de una calle y que los parroquianos le agradezcan infinitamente por el esfuerzo. Existe ahí una tergiversación en la interpretación de tales hechos. El funcionario local debe plantear la inauguración de una obra como parte de sus obligaciones y debe, por tanto, rendir cuentas exactas de sus actuaciones.

Los maestros de los centros escolares deben promover las competencias financieras de los estudiantes, como el ahorro y el equilibrio entre ingresos y gastos, así como aquellas que fortalecen la cohesión social en cada comunidad.

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