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¡Educación para un horizonte común!

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Por Leonardo Cuéllar Coautor de El País que Viene

Me considero un hombre creyente en la democracia, el respeto a la propiedad privada y en la institucionalidad. Creo en la participación en los partidos políticos y en la participación ciudadana. Como miembro de un partido político y habiendo sido director de juventud dentro de él, tuve acceso al pensar y sentir de muchísimos jóvenes llenos de capacidades y talentos, procedentes de distintos puntos del país.

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Con un gran espíritu ante la vida, con visiones y metas que se encontraban con dificultades ocasionadas por el sistema, más que por cualquier otra razón, generándoles limitantes que ponían en riesgo su realización. Dificultades en sus accesos a becas, por ser medidos con un mismo sistema evaluador cuando sus conocimientos habían sido diferentes, pero nada los detenía, nada los detuvo. He podido ver, en el transcurso del tiempo, la realización de muchos de ellos y otros se encuentran pendientes porque cuando tu deseo es superarte nada te va a detener.

La juventud tiene la fuerza de crear nuevos escenarios, generar nuevas oportunidades. Los emprendimientos son la muestra de lo que hoy afirmo, hay capacidades que van más allá de las formas conservadoras de ver la vida y son estas las que revolucionan nuestro país a un ritmo que es visible y palpable, incluso en las calles de San Salvador.

Quiero compartirles una visión sobre la educación. Se imaginan todos llevando a sus hijos, sobrinos o hijos de sus amigos a sus escuelas, en kindergarten, en primaria, empezando una visión que luego ellos mismos van a complementar, crecer y desarrollarse como individuos logrando realizarse con plenitud y éxito. Donde su inversión y asistencia a la universidad u otra educación superior haya valido la pena y tenga un buen retorno de inversión, no solo de dinero, sino también de logros que compensen el tiempo dedicado a creer en un futuro, por medio de la educación. Donde se marcan las coordenadas de un horizonte común a través de la educación.

Las figuras que dominan la educación pueden ser construidas a partir de nuestra realidad y debemos dar un vistazo a nuevos elementos, como lo son, los institutos técnicos y las universidades internacionales que se encuentran en nuestro país, como el International Business Management Institute (IBMI, por sus siglas en inglés), que puede proporcionar carreras de tres o dos años y proveer herramientas de conocimiento moderno, con las cuales se puede acceder a nuevos empleos y se tiene la oportunidad de seguir, en cuanto el tiempo y la disposición lo permitan, con una maestría, una especialización en la línea del desarrollo y la realización personal del individuo.

Si de verdad queremos un cambio real y un horizonte común, este debe comenzar desde el primer día de nuestra vida académica, porque es ahí donde todos los sectores de la sociedad convergen, ahí se une la diversidad de pensamientos sin importar clases sociales ni procedencias.

Debemos alcanzar el mérito de cambiar las cosas, unirnos y buscar el acercamiento entre los tanques de pensamiento que conocen a la empresa privada, gran generadora de empleo y las universidades, para que sean ellos los que modifiquen o introduzcan nuevas áreas educativas ante las autoridades, que esta vez no podrán retrasar el resplandeciente horizonte común, porque lleva el consenso de sus autores principales, ¡sociedad, empleadores y educadores!

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