Educación superior y crecimiento económico

El desarrollo de los pueblos es transformado cada día por la carrera entre la educación y el desastre.
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Educación superior contribuye a promover iniciativa empresarial, desarrollar productividad laboral y fortalecer principios democráticos. Educación superior genera crecimiento económico.

El mundo moderno está progresivamente operando de forma automática y por computadoras. Estos medios de operación están constantemente cambiando la manera como nosotros aprendemos, nos comunicamos, creamos y hacemos negocios. Las nuevas ideas que avivan el proceso de crecimiento económico de las naciones provienen de profesionales expertos en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

La educación superior forma profesionales con los conocimientos necesarios para desempeñarse eficientemente en el mundo económico actual. Investigaciones científicas productivas se originan en ambientes intelectuales apropiados. Conocimiento engendra conocimiento. Conocimiento es poder.

Existen oportunidades de empleos en la instalación y mantenimiento de tecnologías, manufactura avanzada y variedad de oficios relacionados con la tecnología con salarios que continúan mejorando. Y estas oportunidades aumentarán; lamentablemente, no tenemos ni la fuerza laboral calificada ni sólidos programas tecnológicos educativos para formar profesionales con las habilidades para llenar las crecientes demandas.

Mejorar la educación de futuras generaciones es fundamental para que adquiera los conocimientos necesarios, para llenar las demandas laborales. Miles de jóvenes salvadoreños ingresarán al mercado laboral en los próximos años. Si oportunidades de educación no se presentan, esto indudablemente aumentará nuestros problemas.

Necesitamos urgentemente ampliar la educación superior y darle el lugar que le corresponde en la agenda nacional. Esta educación debe anclarse en un sistema verificable por el Gobierno, sector empresarial, educadores, estudiantes y consultantes internacionales. Muchos proyectos fracasan porque no incluyen las partes interesadas en la discusión.

Colegios y universidades deben trabajar con el sistema educativo nacional para fortificar la educación desde el kindergarten hasta el 12.º grado con instrucción efectiva en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Esta será una inversión con visión futurística la cual indudablemente será productiva.

El gobierno central no posee los medios económicos para poder establecer y financiar un ambicioso programa tecnológico; sin embargo, puede ayudarse en parte a realizarlo, recuperando dineros saqueados de las arcas nacionales por exgobernantes y funcionarios; colectando eficientemente impuestos; redimiendo contratos y préstamos oscuros; recobrando fondos distribuidos a fundaciones fantasmas; eliminando el drenaje financiero injustificado en la cosa militar y en posiciones diplomáticas innecesarias. Esto solo para mencionar algunas fuentes de malgasto económico.

La responsabilidad social de la empresa privada es considerada la manera más directa para mejorar las perspectivas socioeconómicas de la sociedad donde operan; sin embargo, la filantropía del sector empresarial salvadoreño es la más baja de América Latina. Las grandes empresas que se han beneficiado de la falta de competencia y de jugosos contratos con gobiernos de turno tienen la responsabilidad moral de soportar nuestra educación superior. Esta es también una inversión a largo plazo, la cual nos beneficiaría a todos los salvadoreños.

El sistema bancario nacional y compañías transnacionales que generan ganancias exorbitantes por procesar las remesas de los hermanos lejanos deben contribuir activamente al desarrollo tecnológico de nuestro país. Lápices, cuadernos y bolsones escolares no son más que meramente un autoservicio publicitario promocional. Impuestos municipales a las mencionadas instituciones deben establecerse para sufragar gastos de educación superior.

Con alguna frecuencia, aparecen iniciativas resaltando la imperiosa necesidad de mejorar nuestra educación tecnológica; pero, todo parece ser hablar y hablar, sin acción alguna para activamente tratar de realizarlas. Si no ahora, ¿cuándo? Si no nosotros, ¿quiénes?
 

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