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El BID y El Salvador: 60 años son apenas el comienzo

Dieciocho países latinoamericanos suscribieron en 1959 el convenio que daba vida al primer banco de desarrollo regional de Latinoamérica: el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Y entre esos países fundadores, que tenían como objetivos principales acelerar el desarrollo económico y social y promover la integración regional, estaba El Salvador.

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Carmiña Moreno

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Nacía así el BID en un momento, en una región, donde una de cada tres personas no sabía leer. Donde la expectativa de vida era de apenas 57 años. Donde solo un 3 % tenía línea telefónica en casa. Y donde decenas de millones de personas carecían de agua potable, electricidad, vivienda digna o acceso al transporte moderno.

Hoy, tras seis décadas trabajando por impulsar el desarrollo de El Salvador y de los países de América Latina y el Caribe junto con los Gobiernos, la sociedad civil y el sector privado, el BID está de celebración. Pero como nos recordó nuestro presidente, Luis Alberto Moreno, durante los actos de homenaje en Washington DC, también es el momento propicio para hacer un repaso de logros, errores y lecciones aprendidas.

Nuestro trabajo en El Salvador durante estos 60 años ha cubierto numerosos sectores y áreas: administración fiscal, capital humano, infraestructura, agua y saneamiento, puertos, agricultura, electricidad, caminos rurales, carreteras, micro, pequeñas y medianas empresas, microfinanzas, salud pública, industria, transporte, textiles, educación, seguridad pública, prevención, aduanas, turismo, logística, modernización del Estado, vivienda y desarrollo urbano, arte, innovación o gobierno electrónico y, de manera transversal, todos nuestros proyectos contienen enfoque de género y cambio climático.

Muchos sectores, mucho trabajo, entre los que vale sin duda recordar cómo entre 1971 y 1995 desde el BID apoyamos fuertemente la generación de energía con las hidroeléctricas del Cerrón Grande, San Lorenzo y las geotérmicas de Ahuachapán y Usulután. Un trabajo en el que continuamos, ahora apoyando la energía renovable de Providencia y Capella Solar desde nuestra ventanilla para al sector privado, BID Invest.

Menos agradable de recordar, pero también parte de la historia compartida que han construido el BID y El Salvador fue el apoyo del Banco luego de los terremotos de 2001, cuando puso a disposición del país millones de dólares, o tras el paso de los huracanes Stan, Agatha y Mitch, entre otros desastres naturales.

Como todos, durante este tiempo el BID también ha tenido que cambiar y adaptarse para dar respuesta a las nuevas demandas de los países. Con instrumentos como nuestro laboratorio de innovación, BID Lab, desde el que apoyamos a las micro, pequeñas y medianas empresas para ayudar a su consolidación y ahora para ayudarles de cara a la cuarta revolución industrial y era digital.

Porque desde el BID creemos firmemente que el futuro se escribe con la "i" de innovación. Por eso, una de nuestras líneas de trabajo prioritarias es el apoyo al fortalecimiento del Gobierno salvadoreño en su transformación digital para llegar a ser un gobierno electrónico.

Junto a ello, seguimos escribiendo nuestra historia compartida con proyectos tan importantes como la construcción de la laguna de laminación en el corazón de San Salvador, una solución sin precedentes y única en la región. O el nuevo Hospital Rosales, la apuesta por los Corredores Productivos, el desarrollo turístico de la franja costero-marina, la seguridad ciudadana o el fortalecimiento de la administración tributaria... La lista es larga.

Y mientras ejecutamos, planificamos. Porque ya estamos a las puertas de presentar la nueva Estrategia del BID con El Salvador, una hoja de ruta para los próximos cuatro años que estamos preparando en conjunto con el Gobierno de El Salvador para apoyar al país de la mejor manera posible.

Hoy podemos afirmar con orgullo que somos una institución más grande, más ágil, más innovadora. Un banco moderno que no solo ofrece soluciones financieras, sino que también es un organismo líder en brindar conocimiento.

Estos 60 años son apenas el comienzo: desde el BID seguimos y seguiremos aportando lo mejor de nosotros para continuar mejorando las vidas de todos los salvadoreños y salvadoreñas.

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