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El Banco Central y el nuevo sistema de cuentas nacionales

Al dar inicio el próximo año, esperamos se conozca el nuevo sistema y sus cifras actualizadas. Es la credibilidad del país, del gobierno y del Banco Central lo que está en juego.
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Muchos de mis lectores que no son economistas concluirán que esta es una de mis columnas más aburridas. Pero contar correctamente qué, cómo y cuánto producimos, cuánto pagamos de impuestos y cuánto debemos, tiene importantes consecuencias para el nivel de vida y el futuro de nuestra gente y de la nación entera. Por eso nos importa que el sistema de cuentas nacionales tenga un atraso de un cuarto de siglo, y que al principio del próximo año podamos conocer, finalmente, un nuevo sistema actualizado con la última metodología –“el sistema de cuentas 2008”– internacionalmente aceptada.

Fue Carlos Acevedo como presidente del Banco Central de Reserva (BCR) que dio la primera señal de alarma en 2012, afirmando que en el año 2005, con el actual sistema, el producto interno bruto (PIB) estaba sobrevalorado en 20 %. Un comunicado posterior del BCR bajo su presidencia afirmó: “Dado que todavía no se dispone de la serie completa del PIB bajo el marco del SCN 1993, resulta prematuro e irresponsable extrapolar mecánicamente los resultados preliminares del año base 2005 a los años subsiguientes, con el propósito de obtener indicadores que utilizan el PIB como denominador”. Cinco años después, el periódico El Faro afirmó: “Un mes después de la visita del FMI, en junio, la misión entregó al gobierno su informe, en el que enumera las distorsiones detectadas en el sistema de medición y esboza cómo variarían los indicadores esenciales si se utilizara los datos corregidos. La estimación del nivel del PIB nominal bajo la nueva base es un 14.4 % menor que la estimación que se tiene con el sistema actual. Esta baja corresponde a drásticas falencias en la medición del PIB en la base actual. Una consecuencia inmediata de esta revisión es que la deuda real del gobierno, que en estos momentos busca una inyección urgente de 1,200 millones de dólares, no es del 62 % del PIB sino al menos del 72 %”.

Cuando muchos leímos el artículo citado y reaccionamos públicamente en consecuencia, creímos erróneamente que el documento del FMI citado se refería al año 2015, sin embargo, hemos confirmado que se refiere al PIB nominal y al año base de 2005. Consecuentemente, esta proporción no puede ser extrapolada de esa manera para los siguientes años, ni en la reducción del PIB ni en el cálculo de los coeficientes deuda/PIB o ingresos tributarios/PIB. Tampoco es consistente afirmar que la relación deuda/PIB pasará del 62 % a al menos 72 %. Esto no significa que con la actualización del sistema de cuentas dicha relación no aumente, pero no en la proporción estimada. Tampoco significa que la crisis de liquidez del Estado no sea gravísima, ni que el actual gobierno haya actuado con la estrategia correcta de sostenibilidad fiscal en sus dos primeros años de gestión.

El artículo citado fue publicado en el momento de la mayor crisis de liquidez de las finanzas públicas, con el gobierno y la oposición comenzando a negociar el financiamiento para pagar las obligaciones vencidas, un considerable ajuste fiscal, y –ojalá– un plan para hacer sostenible las finanzas públicas. Con vacíos de información sobre la complejidad y los avances del proceso de actualización de las cuentas nacionales, muchos nos preguntamos por qué ha tardado tanto. El Faro va mucho más allá al afirmar: “Dos reportes del FMI y entrevistas con funcionarios de los gobiernos de Antonio Saca (2004-2009), Mauricio Funes (2009-2014) y Salvador Sánchez Cerén (de 2014 a la fecha) permiten concluir que al menos estas tres últimas administraciones han maquillado sus cifras económicas de forma premeditada”. No dispongo de evidencia que confirme tan grave conclusión, aunque el retraso acumulado de años en la actualización del sistema de cuentas nacionales y la grave crisis de liquidez la alimenten.

Del informe del BCR de rendición de cuentas de 2016 se concluye que bajo la actual presidencia del BCR avanzó mucho este proceso de actualización del sistema de cuentas nacionales. Este concluyó internamente a mediados del presente año, solicitándole al FMI su revisión y certificación completa, esperándose su conclusión antes que concluya el año. En mi opinión, ha habido vacíos de información y comunicación pública en la explicación de tan complejo, novedoso y prolongado proceso, por la decisión del Consejo Directivo del BCR de declararlo bajo reserva.

Al concluir los trabajos técnicos de actualización del sistema al finalizar el año, el BCR coordinará con sus contrapartes en el gobierno. Al dar inicio el próximo año, esperamos se conozca el nuevo sistema y sus cifras actualizadas. Es la credibilidad del país, del gobierno y del Banco Central lo que está en juego.

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